Vivo la unión del silencio y la soledad de las cumbres con el ruido y las gentes de la plaza del mercado. Acepto e integro. Amo y comparto.
Jill BolteTaylor I
Muertes y nacimientos
Creo, en última instancia, que la persona que muere realiza, consciente o inconscientemente, su postrer sacrificio: entrega su vida para que el resto aprendamos algo. Y esto creo que es el acto más grande amor que puede darse.
Cada vez que alguien muere, que alguien marcha, un poquito –o un mucho- de nosotros muere con ellos. Es inevitable: su muerte, su desaparición física, nos retrotrae a nuestras pequeñas muertes diarias, a nuestros abandonos, a nuestros asuntos pendientes, nos hace percatarnos de lo efímero de la vida, de lo insignificante de nuestra existencia, del soplo errante que somos, de lo paso que estamos en este mundo.
Con cada muerte, una parte de nuestro ego, de nuestras identificaciones, de lo que creemos ser y en verdad no somos, de lo que nos arrogamos e incluso de lo que nos negamos, muere con él o ella y estamos en cada ocasión un poquito más cerca de nuestra verdadera esencia. Cada muerte, por paradójico que parezca, es una oportunidad para volvernos más puros y auténticos.
No hay evolución de la conciencia sin dolor. Sólo atravesándolo se trasciende el sufrimiento. Son sentencias que hemos escuchado a lo largo de nuestras vidas de labios de nuestros mayores y que se hallan en todas las tradiciones de autoconocimiento. Y no se trata de autoflagelación masoquista, sino del sentido común tan evidente en la naturaleza: todo nace… y todo muere… y todo se transforma… y vuelve a nacer… para volver a morir… indefinidamente… es el curso de la existencia…
En nuestra mano reside, pues, la posibilidad de entender la muerte, de aprender a morir mientras vivimos, de vivir una vida plena, auténtica y genuina, libre de las identificaciones con nuestros egos, con sus apegos y aversiones, con sus deseos y rechazos, con su ignorancia limitada por una particular visión de la naturaleza del ser.
La muerte y el sacrificio del ser querido que marcha tiene aún un significado mayor. Para cada uno de nosotros, quien muere es una palabra, un gesto, un latido. Encarna unas cualidades determinadas y su desaparición nos da la llave para que encarnemos ahora esa cualidad en nosotros. Quien marcha nos deja el regalo de su existencia: su presencia, su alegría, su amor, su esperanza, su lucha… y nuestra mejor manera de honrarlo es ser digno de la vida que podemos gozar.
Con todo mi amor para L. B., A. C. y H. A y sus seres queridos.
Reflexión sobre el formador
Por ello, hoy en día, ser profesor de yoga no puede limitarse a mostrar una serie de posturas que los alumnos copian o a convertir las clases en sesiones de gimnasia suave, enjabonamientos para el ego del profesor, sin implicación, amor o transmisión.
Nuestra responsabilidad como profesores, como personas que amamos la bella enseñanza que se nos ha proporcionado y que formamos parte de la línea esencial que se remonta desde el principio de los tiempos -siempre hubo alguien que se pregunto quién soy y cómo puedo aportar siendo-, es dotar de herramientas a las personas que nos cuestionan y comprometernos a enriquecer nuestra formación para ofrecer las alternativas que la carencia social nos demanda.
Debemos realizar nuestro propio viaje personal, nuestra propia transformación, muerte y renacimiento; antes de enfrentarnos a la ingente tarea de ayudar de verdad al Otro, de corazón, aceptando y abrazando todo lo que es. Nuestra tarea es integrar el cuerpo, la mente y el espíritu. Conjugar una síntesis entre ellos para ser seres completos que pueden transmitir complitud.
A través de la práctica personal, trabajamos nuestros cuerpos, sanamos nuestras mentes y descubrimos nuestro espíritu. De este modo, sólo encarnando la sabiduría que se desprende de la experiencia y únicamente desde ese espacio, se produce el milagro de la transmisión, porque la experiencia se incorpora al corazón -el lugar de la verdadera sabiduría- y un corazón que habla siempre es escuchado por los otros corazones, ya que en realidad es un solo Corazón el que habla y escucha en esa comunicación.
Debemos rendirnos a la evidencia de ser instrumentos, de ser canales; ante nuestros grupos no habla el ego sino el alma, no dirigimos sino que guiamos y no imponemos sino que proponemos. No somos nosotros, en última instancia, quienes hacemos nada, sino que somos hechos en el mismo acto de transmitir, de amar, de cuidar, de acompañar... porque ahí es dónde encontramos quiénes somos y cómo aportamos siendo.
Nuestro deber, pues, en tanto que transmisores y traductores, es tender puentes y ser intérpretes entre la tradición y la realidad social, actualizando y haciendo comprensible sus formas y su lenguaje. Para ello nuestra práctica ha de ser un forma de vida, nuestro compromiso debe ser constante y nuestra formación, enriquecida.
Estamos ante la crisis, ante el gran reto del presente, estamos ante la gran oportunidad de abandonar el modelo global del egoísmo y la destrucción, ante el umbral de la superación del ego para la asunción de la compasión y, como formadores, debemos anticiparnos a ese cambio y encarnarlo ahora para facilitar el tránsito con el menor sufrimiento posible para todos y plantar las semillas de bondad, compasión, alegría, paciencia y sabiduría que germinarán en el futuro.
La situación actual, global e individual -la misma, en definitiva-, impone un nivel íntegro de formación, un viaje de ida y vuelta de fuera a adentro y a arriba y desde allí a abajo y hacia afuera en el compartir, una síntesis de formación desde la que podamos satisfacer la demanda social de los cuerpos que necesitan vivenciarse y relajarse, de las mentes que desean conocerse y optimizarse y del espíritu cuyo anhelo es visible en cada acto humano, en la necesidad de silencio, encuentro y trascendencia que caracteriza nuestra esencia más profunda.
Al igual que el camino recorrido durante los años de formación guiados por la mano amorosa y sincera del maestro, nuestro deber es acompañar de la mano a nuestros alumnos en su proceso de crecimiento. Nuestra misión es, igual que nos han inspirado a nosotros, ayudar a nuestros alumnos a encontrar el maestro interior, la voz de la sabiduría que habita en nosotros tras el silencio. Ése es el compromiso que adquirimos al entrar a formar parte de la gran familia yóguica, de la humanidad completa en realidad, de todos los seres sensibles del universo. Ése es el servicio que venimos a cumplir. Y en este sendero la responsabilidad es ineludible, al igual que la entrega.
En realidad, creo que somos profesores de yoga (o de otros caminos de crecimiento) para hacer felices a los demás, ya que éste es el modo más efectivo y rápido de conseguir nuestra felicidad. Recordemos, pues, nuestra misión, responsabilicémonos de ella y entreguémonos en alegre sacrificio -hagamos sagrado, sacro, único- cada segundo que pasamos en compañía de nuestros alumnos, porque lo que circula entonces entre nosotros es el hálito infinito de Aquél que mora en el silencio y la luz, más allá de dualidad y las sombras.
Om shanti
Albert Casals, viajero en silla de ruedas, sin acompañantes y sin dinero
VÍCTOR-M. AMELA - 19/03/2009
Tengo 18 años. Vivo en Esparreguera con mis padres y mi hermana Alba (9). Soy viajero desde los 15 años: Europa, Asia, Sudamérica... Soy anarquista utópico. Creo tanto en Dios como en un hipopótamo lila. Me gusta el manga, los disfraces otaku, leer, los videojuegos...
¿Desde cuándo vas en silla de ruedas?
Desde los ocho años. Tuve mononucleosis y leucemia: o me trataban a saco, con riesgo de provocarme alguna discapacidad, o me moría.
Y fueron a saco.
Sí. ¡Y el resultado ha sido perfecto!
¿No te importa la silla de ruedas?
Si hubiese querido ser futbolista… ¡Pero no hay nada que yo no pueda hacer en mi silla!
¿No?
Subo, bajo, entro, salgo, he atravesado selvas y playas, he viajado por Francia, Italia, Grecia, Alemania, Escocia, Tailandia, Malasia, Singapur... Acabo de regresar de un viaje de seis meses por toda Sudamérica...
¿Con quién viajas?
Me gusta viajar solo.
¿En silla de ruedas... ¡y solo!?
La silla es más ventaja que inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes..., y así haces un montón de amigos.
¿Desde cuándo viajas así?
A los catorce años les dije a mis padres que me iba. Fue muy duro para ellos permitir mi felicidad. Pusieron una condición: el primer viaje lo haría acompañado por mi padre. Fuimos a Bruselas y aprendí cosas útiles para viajar. Y, a partir de los quince años, ya he hecho todos esos viajes yo solo.
¿Y qué dicen hoy tus padres?
Sufren un poco, pero están contentos viéndome contento. Agradezco que se hayan esforzado tanto en no ayudarme, en no decirme: "Esto no puedes hacerlo porque vas en silla de ruedas". Ellos facilitan mi felicidad.
¿Eres feliz, pues?
Plenamente, pues no hago nada que no quiera hacer en cada momento. Ahora me apetece hablar contigo, y si no, no estaría aquí.
¿Con qué dinero viajas?
Con tres euros al día.
No es posible.
Hace seis meses salí de casa con 20 euros para irme a Sudamérica, ¡y he vuelto con 20 euros en el bolsillo!
Pero... ¿y dónde duermes, y cómo comes y... cómo lo haces?
¿Por qué nos complicamos tanto la vida? Siempre hay dónde dormir, siempre hay algo que comer. Conoces a gente, y todo fluye. ¡Qué sencillo es el mundo! Lo he entendido viajando. Bastan cuatro cosas: dormir, comer, ducharse y hacer amigos.
Dicho así, sí parece fácil.
Claro. ¿Qué impide a todos los europeos hacerse vagabundos? Es maravilloso…
¿Qué buscas en tus viajes?
Ver cómo vive la gente, ver cómo son, conocerles, vivir con ellos, ser su amigo.
¿Y qué opinan tus amigos de aquí?
Me entienden, mis amigos son como yo: todos están haciendo lo que desean hacer, aunque a ellos no les apetece viajar.
¿No te da miedo viajar solo?
¿Qué puede pasarme peor que no realizar mis sueños?
Pueden robarte...
Al poco tiempo volveré a tener lo necesario, ¡seguro! Y nunca podrán robarme lo vivido.
... Puedes sufrir un accidente, morir...
Aun así, habría hecho lo que realmente quería, ¡habría sido más feliz que quedándome aquí contra mi deseo!
¿Qué haces al llegar a un sitio nuevo?
¿Qué te dice la gente nueva con la que te vas encontrando?
Los adultos repiten dos preguntas: "¿De dónde sales?", "¿Y tus padres?". Algunos se escandalizaban de mis padres por dejarme solo... Alguna vez la policía me ha detenido por si me había escapado… Un niño solo por el mundo, feliz…, ¿qué tiene de malo?
Hombre...
Ahora, ya con 18 años cumplidos, ¡soy libre!
¿Qué llevas en tu mochila?
Una libreta, algún libro, un boli, una linterna, los naipes para juegos de manos, jabón, cojín, dos pantalones y dos camisetas, calzoncillos, chaqueta, botiquín, la tienda de campaña y el kit de reparación de la silla.
Dime lugares en que hayas dormido.
Playas, vagones de tren, parques, estaciones, coches, campos, comisarías, castillos en ruinas, casas abandonadas, casas de gente, cuevas, mansiones...
¿Cuál ha sido el mejor momento?
Viajar de noche en la caja de un camión en marcha, destapada. Podía sacar la cabeza al viento o acurrucarme. Fue chulísimo.
¿Y tu momento más peligroso?
He estado a punto de palmar volcando en un camión, y atravesando una selva con vampiros, y en una lancha de traficantes de motores entre islas caribeñas, zarandeados por una tormenta con olas de cinco metros: me golpeé, caí al agua inconsciente... y pudieron rescatarme por pelos.
¿Qué planes tienes ahora?
Recorrer toda el Áfricaoriental hasta llegar a Madagascar.
¿Nada te frena?
Cuando haces lo que de verdad quieres, el universo entero conspira a tu favor. Mira alrededor y decide: tú puedes elegir vivir triste o contento. Yo elijo la felicidad. No veo entre nosotros razones para ser infeliz.
¿Y no piensas estudiar, trabajar...?
No, si no me divierte. Me gustaría ser mediador o acoger niños... A veces me dicen: "Si no trabajas, ¡de viejo serás pobre!". Pero, si llego a viejo, ¡tendré amigos por todo el mundo! ¿Se puede tener más?
Nada le turba
Es sabio. Bastan sus ojos para comprender que ha alcanzado todo lo que predicaron los epicúreos y los estoicos juntos, y también los cínicos, los escépticos, los mendicantes y los giróvagos. No necesita nada. Ha salido de Esparreguera sin un euro en el bolsillo y se ha tirado en la arena de la playa de la Barceloneta. Nada le perturba. Todo le sonreirá siempre, puesto que él sonríe siempre a todo. Es un chaval cautivador, un alma grande: no alberga nada que no sea gozo, felicidad. Estar a su lado, verle y escucharle (o leerle en El món sobre rodes,Edicions 62) te hace ser un poco mejor. Luego me enreda con unos juegos de naipes que ni Tamariz, ¡palabra! (Más en www. elmonsobrerodes.cat)
La impermanencia de los pensamientos

La impermanencia de los pensamientos como causa permite la desidentificación con ellos y con los condicionamientos creados.
Los pensamientos están ahí, la mente los piensa -no los crea, ellos ya existían en la sustancia mental- y, al pasar por mí, los actualizo y encarno.
Eso ocurre tanto con pensamientos positivos como negativos y la buena noticia es que al no ser mis pensamientos -sólo soy la vía a través de la cual ellos se piensan- son tan inconsistentes, impermanentes e irreales como cualquiera de los estímulos del mundo exterior por los que se puede sentir desapego más fácilmente.
Mis pensamientos son impermanentes, ¡qué bendita tranquilidad!: no me pertenecen y no me condicionan puesto que no son yo.
Y eso facilita mucho el proceso hacia la felicidad porque cuando te sientes atorado por el incesante murmullo de tu mente, cuando te descubres -una y otra vez, una y otra vez- dando cuerda a ese inútil discurso mental que no conduce a ninguna parte y es un cul-de-sac de la idolatrada razón, cuando te exasperas o te bendices por las mil y una ocasiones en que vuelves la atención al proceso mental y hallas que has vuelto a caer en sus redes, que te has dejado arrastrar de nuevo por su imán atrayente… ¡chas!: se produce una chispa de lucidez que te coloca frente a la mente como objeto, no ya como sujeto-objeto y le (te) dices:
“Ah, no, hermana, yo no soy eso, yo no soy tu discurrir, yo soy -o más bien me parezco más a-aquello que es consciente de este vaivén continuo de las olas mentales… así que ahora desconecto de mi identificación con tu discurso, te observo, te indago, busco las repeticiones, los enganches, las evitaciones… y te conozco.”
Nos hacemos amigos de nuestra mente. Nos observamos y estamos atentos a cualquier reacción física, emocional o mental que surja en el proceso.
Y así puedes ir desarticulando tus trampas y, cuando puedes colocarte aún más allá (más lejos y más profundo), ves que, en última instancia, los pensamientos son del todo duales -irreales en consecuencia- y que la Realidad es el no pensamiento, porque el pensamiento es el fruto de la mente, la mente es la sede del ego y el ecosistema total de la experiencia aquí y ahora no puede aprehenderse a través de ellos, sino a través de la unidad en la apertura, y en la aceptación incondicional de Lo que Es.
No somos pensamiento, no somos idea, de hecho, no somos nada más que un sinfín de agregados transformadores de energía universal primaria.
Todo ya está hecho, pensado y creado.
Sólo pasamos, transcurrimos para ir despertando, para aprender y enseñar -en verdad, la misma cosa- lo que hemos descubierto.
No hay nada que hacer.
Todo Es Ya.
Ahora.
Por Siempre.
Uno.
Refllexiones tras el retiro meditativo

La culpa es un sentimiento egoico y narcisista de la conciencia infantil: oculta un ansia de omnipotencia (soy culpable porque lo puedo todo y no evité eso), una estrategia del ego que pretende mantenernos en un estadio donde la constante reiteración del recuerdo impotentiza el desarrollo de la conciencia madura, una falaz ilusión de identidad a través del sufrimiento por miedo a confrontar la verdadera realidad de nuestro Ser.
En este aspecto, el desarrollo de la capacidad del perdón y de la cualidad de la compasión es muestra de la asunción de una conciencia más evolucionada, capaz de aplazar y prescindir de su necesidad de reafirmación y caminar hacia un espacio donde, tras el tránsito a través del miedo y del vacío, aparece el sostenimimiento y la contención de esa carencia mediante el amor y el perdón que posibilitan la trascendencia del sufrimiento.
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SOBRE LA ENTREGA
La rendición y la entrega son la verdadera batalla.
No te resistas, no te aferres, confía.
Suéltate, déjate ir, permite la apertura.
Levántate y lucha.
Ve y entrégate.
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SOBRE LA ELECCIÓN (NO ECUANIMIDAD)
Cuando elegimos no somos ecuánimes, porque estamos tomando partido. Y esto es particularmente importante, pues elegimos, de forma consciente o inconsciente, prácticamente a cada nanosegundo,
Cuando elegimos no somos ecuánime porque no aceptamos lo que es.
Cuando mentalmente imaginamos y proyectamos, estamos eligiendo, no siendo ecuánimes, perdiendo la posibilidad de integrar el ecosistema total de la experiencia aquí y ahora, siendo incapaces de aplicar la no injerencia -la no violencia- y, por ende, plantando semillas de sufrimiento para ahora y futuras, ya que si lo que sucede finalmente no es lo que hemos imaginado es sufrimiento: por el momento en que lo imaginamos y perdemos la vivencia íntegra de ese instante, por poner energía mental y de creación en movimiento sin una base ética de sabiduría previa y, la más evidente, por no coincidir nuestra ilusión con lo que sucede realmente después.
Recordemos siempre esto: las cosas ya son: yo no tengo que crearlas. Permitamos la fluidez de la vida, que ya sabe donde va, y simplemente dejémonos atravesar por ella y sentir que somos la propia vida también.
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SOBRE LA MUERTE
La muerte no es lo que nos hace ser nada sino lo que nos hace ser todo: nos hace ser algo que evoluciona hasta la extinción y liberación finales. La muerte es el gran regalo de la Vida.
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SOBRE LA AMABILIDAD
Las resistencias a las formas genuinas de amor y amabilidad se generan al demandar amor y amabilidad de forma neurótica al pretender amar verdaderamente.
Tememos que nuestros actos de amabilidad natural y espontánea sean demandados posteriormente de formas que nos violenten -por no previstas-, igual que nosotros violentamos -en el caso de las personas invasivas, por ejemplo, mediante injerencias, invasiones, evidencias de la presencia, ataques subliminales pero ataques al fin y al cabo-, y no respetamos cuando nos neurotizamos.
No hay aún una claridad respecto al dar y al recibir.
No hay transparencia porque hay no hay pureza de sentimiento.
En algún nivel, íntimo y profundo, creemos que no merecemos recibir (así continuamos anclados en el sufrimiento y nos identificamos: así no asumimos la responsabilidad que se deriva de transcenderlo). Aparece la imposibilidad de sentir amabilidad y del merecimiento de la felicidad para con nosotros.
Tal vez no queremos sentirnos amable y generosos porque nos retrotrae a experimentar nuestra vulnerabilidad esencial (y eso fue insostenible en nuestra infancia en cualquiera de sus formas de presentación). Y evitamos esa amabilidad y generosidad genuinas que pugnan por emerger de nuestro interior para no sentir el miedo y el vacío que hay detrás. Así que disfrazamos de invulnerabilidad esa manifestación espontánea de nuestras cualidades.
Pero si sostenemos ese vacío y ese miedo y no nos aferramos a ellos (apropiándonoslos y reaccionando a través de la huida -evitación- o la lucha -control-) conseguiremos, poco a poco, paulatinamente, cultivar esas semillas en nuestro interior y siendo cada vez más felices, por desear nuestra propia felicidad y la del resto, la forma más rápida y efectiva de ser felices, sólo si surge como un verdadero deseo de lo más profundo de nuestro corazón.
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Silueta
Te asemejas a un dibujo, un esbozo,
pálida, delicada. Puramente femenina.
Apareces por el costado derecho,
en diagonal,
y atraviesas el espacio
entre el omóplato y las costillas,
cruzada,
casi rozando el esternón.
Te anuncias subrepticia,
desapercibida.
entrando de lado, disimulada,
sin hacer ruido.
Una vez dentro, la densidad te expande,
te vivifica y adquieres tu forma.
Y en mi cuerpo miles de descargas eléctricas te dan la bienvenida.
Buena crisis
En este rito de paso del final de la modernidad una mala crisis nos conduciría a extender la sed de control, la colonización de la naturaleza y de los demás y nuestro propio desarraigo. Una buena crisis, en cambio, nos conducirá a una cultura transmoderna, en la que una economía reintegrada en los ciclos naturales esté al servicio de las personas y de la sociedad, en la que la existencia gire en torno al crear y celebrar en vez del competir y el consumir, y en el que la conciencia humana no se vea como un epifenómeno de un mundo inerte, sino como una tributo esencial de una realidad viva e inteligente en la que participamos a fondo. Si en nuestro rito de paso conseguimos avanzar hacia una humanidad más sana, sabia y ecológica y hacia un mundo más lleno de sentido, habremos vivido una buena crisis,
Buena crisis y buena suerte.
Jordi Pigem
Cultura/s. La Vanguardia, 11 de marzo de 2009
Encuentros
Venías.
Llegabas a través de la noche,
apareciendo entre las sombras
que tiempo atrás te ocultaron,
maltrecha, agónica, renqueante,
exhausta en tu eterna juventud.
Llegabas.
Y yo no sabía qué hacer con tu presencia,
no sabía dónde colocar tu imagen,
cómo tratarte y apreciar tu aroma
tu tacto, tu dulzura,
cómo abrigarte y darte cobijo,
qué nombre otorgarte,
qué destino.
Venías.
Y mi corazón latía desbocado al intuirte cerca
y luego se detenía al recibirte.
Y rítmicamente proseguía su cadencia,
una vez instalada junto a mí,
suave, natural, sin prisas,
de siempre.
Venías.
Llegabas.
Y los pensamientos huían de mi mente
y me instalaba en un paz neutra, plana,
dolorosa de tan auténtica y plena.
Y las sombras se apartaban para siempre
Y por primera vez me giraba y te veía,
percibía directamente tu luz,
conocía realmente qué es la luz.
Venías.
Llegabas.
Y yo no sabía qué hacer contigo.
Devanaba mis sesos buscando tu sentido,
revolvía el baúl de las memorias marchitas
para hallar un significado a tu ausencia,
-a tu ausencia de tanto tiempo-
y entender la razón de nuestro encuentro ahora.
Pero no valía la pena, pues supe entonces
que tu sola asunción era un milagro.
Venías.
Llegabas.
Y te abracé en silencio.
Abrasamos nuestras pendientes causas.
Lloré mil eternidades de lágrimas.
Renací de las cenizas del dolor.
Mediante el elixir del perdón,
despejamos los rencores,
aireamos las rencillas,
dimos luz y esperanza a los avernos.
Enterramos los haberes y deberes
en la cuenta del olvido.
Y decidimos permanecer unidas:
acordamos ser una sola,
la única, la definitiva, la toda.
Y en esta nuestra fusión,
sellamos un pacto de amor,
el que que nos une.
Para siempre.
Un respiro para el planeta
No debemos rendirnos frente al calentamiento global , por lo tanto el SÁBADO 28 DE MARZO (2009), (ver horario de cada pais abajo) se propone apagar todas las luces para darle un respiro al planeta.
La propuesta se origina en Colombia. Aunque apagar todos los artefactos durante 15 minutos evidentemente significará un ahorro importante de energía –y de combustible– para que el planeta tenga un respiro y asi evitemos el CALENTAMIENTO GLOBAL.
Se trata de un esfuerzo para tomar conciencia de los daños enormes que sufre el ambiente a causa del calentamiento global, y que bien puede ejemplificarse por el cierto peligro de extinción de distintas especies vegetales y animales.
No te quedes con los brazos cruzados, cuentale a tu familia y amigos, DIFUNDE ESTE GRUPO A TODAS LAS PERSONAS QUE PUEDAS, envia e-mail, usa meme, escribe en tu blog, web 2.0, lo que sea, ayudanos!!!!…. y recuerda…son sólo 15 MINUTOS.
◄ AMERICA ►
BOGOTA (COL): 19:45 - 20:00 hrs
ASUNCION (PAR): 21:45 - 22:00 hrs
ARGENTINA Este: 22:45 - 23:00 hrs
ARGENTINA Oeste: 21:45 - 22:00hrs
CARACAS (VEN): 20:15 - 20:30 hrs
CHICAGO (EEUU): 18:45 - 19:00 hrs
CIUDAD DE GUATEMALA (GUA): 18:45-19:00 hrs
CIUDAD DE PANAMA (PAN): 19:45-20:00 hrs
KANSAS (EEUU): 18:45 - 19:00 hrs
LA HABANA (CUB): 19:45 - 20:00 hrs
LA PAZ (BOL): 20:45 - 21:00 hrs
LIMA (PER): 19:45 - 20:00 hrs
LOS ANGELES (EEUU): 16:45 - 17:00 hrs
MANHATTAN (EEUU): 18:45 – 19:00 hrs
MEXICO DF (MEX): 18:45 - 19:00 hrs
MIAMI (EEUU): 19:45 - 20:00 hrs
MONTEVIDEO (URU): 22:45 - 23:00 hrs
NEW YORK (EEUU): 19:45 - 20:00 hrs
QUITO (ECU): 19:45 - 20:00 hrs
SAN JUAN (PR): 20:45 - 21:00 hrs
SAN JOSE (CR): 18:45 - 19:00 hrs
SAN SALVADOR (SAL): 18:45 - 19:00 hrs
SANTIAGO DE CHILE (CHI): 22:45-23:00 hrs
SANTO DOMINGO (RD): 20:45 - 21:00 hrs
SAU PABLO (BRA): 22:45 - 23:00 hrs
TEGUCIGALPA (HON): 18:45 - 19:00 hrs
WASHINGTON (EEUU): 19:45 - 20:00 hrs
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PARIS (FRA): 19:45 - 20:00 hrs
ANDORRA LA VELLA (AND): 19:45 - 20:00 hrs
ATENAS (GRE): 20:45 - 21:00 hrs
BARCELONA (ESP): 19:45 - 20:00 hrs
BERLIN (ALE): 19:45 - 20:00 hrs
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CASABLANCA (MAR): 18:45 - 19:00 hrs
CIUDAD DEL VATICANO (CV): 19:45 - 20:00 hrs
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DUBLIN (IRL): 18:45 - 19:00 hrs
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MOSCU (RUS): 21:45 - 22:00 hrs
NICOSIA (CHI): 20:45 - 21:00 hrs
ROMA (ITA): 19:45 - 20:00 hrs
SOFIA (BUL): 20:45 - 21:00 hrs
TALLIN (EST): 20:45 - 21:00 hrs
TIRANA (ALB): 19:45 - 20:00 hrs
VIENA (AUS): 19:45 - 20:00 hrs
ZAGREB (CRO): 19:45 - 20:00 hrs
◄ ASIA ►
BANGKOK (TAI): 19:45 - 20:00 hrs
ANKARA (TUR): 14:45 - 15:00 hrs
CAMBERRA (AUS): 23:45 - 00:00 hrs
HONG KONG (CHI): 20:45 - 21:00 hrs
JERUSALEM (ISR): 14:45 - 15:00 hrs
NUEVA DELHI (IND): 18:45 - 19:00 hrs
SEUL (COR): 21:45 - 22:00 hrs
TOKIO (JAP): 21:45 - 22:00 hrs
WELLINGTON (NZ): 1:45 - 2:00 hrs
La muerte: no somos nada
Los seres humano somos tan insignificantes como un soplo de aire, como una brizna de hierba o como una hormiga obrera.
Transcurrimos nuestros días convencidos de nuestra importancia personal, viviendo la película de nuestras vidas, creyéndonosla y reaccionando a la farsa, generando karma por ignorantes, imbuidos en nuestros disfraces y tras nuestras máscaras con la que representamos nuestro papel vital -en muchas ocasiones sin saberlo-, arrogándonos una entidad e identidad de la que carecemos, inmersos en una especie de alucinación e hipnosis colectiva que nos hace identificarnos con nuestra individualidad y nuestro concepto de autoexistencia y con todos los agregados que le añadimos (apegos, aversiones, miedos, deseos, esperanzas)...
Y no somos nada, absolutamente nada, aniquiladoramente nada.
Nada.
Nada...
Un momento vives y, en un segundo; no estás.
Es así de evidente y demoledor.
No hay nada en ti. No queda nada. Nunca has sido nada.
Todo lo que creías ser ha desaparecido y queda la sustancial obviedad: no somos nada...
El dolor es tan inmenso... la perspectiva es tan abisal... el abismo tan profundo...
No somos nada...
Y entonces hay que redoblar esfuerzos para no caer en el nihilismo improductivo, tan propio de la razón y del ego, de la limitada dimensión de la existencia que vivimos desde él. Es necesaria una dosis extra de coraje y, sobre todo, de humildad para reconocer que no somos nada porque sólo somos agregados, un ensamblaje, diferentes aspectos unidos que conforman lo que creemos ser y nos dan densidad y solidez, pero detrás no hay nada, sólo un inmenso vacío, un terrible vacío, una grieta sísmica, una sima inédita.
No somos nada.
Y entonces hay que girar los ojos al cielo o a lo más profundo; íntimo y verdadero que tengas en tu interior y ver la luz, reconocer lo más grande: no somos nada, porque sólo Dios es. Y nosotros sólo somos contenedores, formas vacías sin su hálito, vías para que la Vida pase a través nuestro sin que nos creamos la falacia de que la poseemos y existimos por nosotros mismos. Sólo somos parte de una evolución, un pasito más, un grano de arena ínfimo e insignificante en la playa de la Vida, un chasquido en el rumor incesante de la existencia, una gota, una lágrima, un poro, una estrella en la infinitud de las incontables galaxias....
No somos nada y nada hay que ser. Sólo se es. Nos experimentamos, nos vivenciamos, nos experienciamos, pero de prestado porque nada nos pertenece, ni nuestros cuerpos, ni nuestras almas ni los aspectos más evolucionados de la consciencia. Todo son no más que impermanencias atravesadas por la red de la vida, múltiple y compleja, depositaria de niveles y niveles y niveles de contracción de los más burdos a los más sutiles, hasta la contracción última que he encontrado: creer que existo, que soy, que tengo entidad y no, no soy nada y nada somos nadie.
Nada existe por sí mismo, todo existe en relación a algo y ese algo en relación a lo que todo existe es Dios, la última razón, la última evidencia, y a mi entender, hoy, la única verdad.
Dan Winter, físico, psicofisiólogo, músico, investigador poligráfico, analista de sistemas IBM
IMA SANCHÍS - 27/02/2009
56 años. Nací en Nueva York y vivo en el campo, en el sur de Francia. Tengo pareja. El éxtasis, la felicidad, las experiencias pico... son absolutamente necesarios para la salud y son pura física. Mis conocimientos como ingeniero eléctrico conforman mi idea religiosa
Sabe esa aureola que les ponen a los santos...? Es pura ciencia.
¿Se puede ver y medir?
Uno de mis colegas, el profesor Konstantin Korotkov, catedrático de la Universidad de San Petersburgo, ha creado un aparato, el GDV (visualización por descarga de gas), que conectado a la punta de los dedos y a un ordenador muestra el aura de todo el cuerpo; es decir, el campo energético.
¿. ..?
Están utilizándolo ya más de 10.000 médicos, incluida la asociación médica estadounidense. Con el GDV obtenemos información sobre el estado físico y psicológico del paciente. Nos permite abordar un nuevo nivel del ser humano, el energético.
Póngame un ejemplo concreto de lo que puede medir el GDV.
La empatía entre las personas: vemos cómo el aura de las parejas bien avenidas se mueve entre los dos cuerpos; y también cómo la gente que toma drogas, legales o ilegales, tiene agujeros en su aura.
¿Y usted investiga con eso?
Sí. Entre otras cosas, con lo que ocurre con el aura tras la muerte.
Creo que tendremos que ir despacio.
Cuando morimos, el campo eléctrico, o lo que llamamos vida, sale del cuerpo. Las constantes de Kluver (un científico que se dedicó a investigar las experiencias cercanas a la muerte) es lo que la gente suele ver cuando muere. Se trata de un patrón de simetrías.
¿Todos ven lo mismo?
Sí, primero ven una rejilla, luego una especie de telaraña, un túnel y finalmente una espiral. Lo que hemos descubierto es que esos cuatro pasos se corresponden con la geometría de pliegues de nuestro ADN.
¿Y?
Nosotros somos un colectivo de 3 billones de células, y probablemente cuando morimos nuestro campo electromagnético se va hacia el centro de cada una de esas células, nuestro ADN, para luego salir de nuestro cuerpo. Adónde llegue después depende del grado de fractalidad del entorno en que morimos y de nuestra preparación; puede llegar a cualquier punto del universo.
Defíname fractalidad.
Una rosa, un helecho, una piña, las muñecas rusas…, es decir: el interior tiene exactamente la misma forma que el exterior, y eso es lo que produce la fuerza centrante, la implosión, lo que provoca que todo se mantenga alrededor de un centro, incluido nuestro campo electromagnético. En realidad, la fractalidad es lo que genera la gravedad.
¿Todo se pliega sobre sí mismo?
Si, sólo existe una forma que se comprime infinitamente. Imagine un pequeño chip en el que cabe toda la información del cosmos; eso es lo que llamamos vacío, que en realidad alberga toda la energía del universo.
Nuestro campo magnético va variando... ¿en función de qué?
Lo que comemos, dónde nos encontramos y cómo nos movemos. Un edificio metálico y cuadrado es lo opuesto a fractalidad. Pero durante una experiencia cumbre, las ondas cerebrales generan la proporción aura.
... Que obedece toda la naturaleza.
Sí, desde una caracola hasta las galaxias, desde nuestro propio cuerpo hasta los átomos; todo tiene la misma proporción: es el punto de unión de nuestro universo, el camino de la unidad, el número phi.
¿Phi o Pi?
Pi es la constante que permite pasar de la línea al círculo, y phi nos permite pasar del círculo a la espiral, reentrando en ella misma. Es lo que llamamos autoconsciencia.
El personaje Max Cohen, de la película Pi, fe en el caos,¿se inspira en usted?
Sí, pero debería haberse llamado phi y no pi, el productor le cambió el título en el último momento. La película describe cómo todo está compuesto de espirales y expone paralelismos directos de mi vida.
¿Y ahora qué le ocupa?
La bio-retroalimentación, que nos ha permitido discriminar las emociones en términos eléctricos, de ahí mi expresión emoción coherente.Eso ha inspirado notables investigaciones.
¿Con algún resultado revelador?
Se midió, de un modo totalmente replicable, que el efecto de la ordenación coherente de los armónicos del corazón en los momentos de compasión o amor causaba una repercusión en el trenzado del ADN.
¿Qué significa eso?
Que las emociones afectan directamente a nuestra genética. Y tiene diversas aplicaciones: en estos momentos, con mi equipo de Inglaterra estamos buscando campos eléctricos bioactivos.
¿Qué es eso?
Sabemos que una pirámide o un dolmen pueden afectar a la germinación de semillas, e investigamos cómo crear un campo eléctrico que prevenga el envejecimiento..., lo opuesto a vivir en edificios y ciudades como los nuestros. Todos los edificios sagrados están construidos siguiendo la proporción áurea, de manera que generan un campo eléctrico que facilita el crecimiento, y eso hoy podemos medirlo.
¿Tenemos que cambiar de vida?
Las enseñanzas espirituales son, en el fondo, enseñanzas eléctricas. Sólo tenemos que crear entornos más fractales, comer comida fractal y hacer ejercicios que nos armonicen con el exterior, así nos llenaremos de vida y consciencia.
Dan Winter, físico, psicofisiólogo, músico, investigador poligráfico, analista de sistemas IBM
"Las emociones afectan a nuestra genética"
56 años. Nací en Nueva York y vivo en el campo, en el sur de Francia. Tengo pareja. El éxtasis, la felicidad, las experiencias pico... son absolutamente necesarios para la salud y son pura física. Mis conocimientos como ingeniero eléctrico conforman mi idea religiosa
IMA SANCHÍS
¿Sabe esa aureola que les ponen a los santos...? Es pura ciencia.
¿Se puede ver y medir?
Uno de mis colegas, el profesor Konstantin Korotkov, catedrático de la Universidad de San Petersburgo, ha creado un aparato, el GDV (visualización por descarga de gas), que conectado a la punta de los dedos y a un ordenador muestra el aura de todo el cuerpo; es decir, el campo energético.
¿. ..?
Están utilizándolo ya más de 10.000 médicos, incluida la asociación médica estadounidense. Con el GDV obtenemos información sobre el estado físico y psicológico del paciente. Nos permite abordar un nuevo nivel del ser humano, el energético.
Póngame un ejemplo concreto de lo que puede medir el GDV.
La empatía entre las personas: vemos cómo el aura de las parejas bien avenidas se mueve entre los dos cuerpos; y también cómo la gente que toma drogas, legales o ilegales, tiene agujeros en su aura.
¿Y usted investiga con eso?
Sí. Entre otras cosas, con lo que ocurre con el aura tras la muerte.
Creo que tendremos que ir despacio.
Cuando morimos, el campo eléctrico, o lo que llamamos vida, sale del cuerpo. Las constantes de Kluver (un científico que se dedicó a investigar las experiencias cercanas a la muerte) es lo que la gente suele ver cuando muere. Se trata de un patrón de simetrías.
¿Todos ven lo mismo?
Sí, primero ven una rejilla, luego una especie de telaraña, un túnel y finalmente una espiral. Lo que hemos descubierto es que esos cuatro pasos se corresponden con la geometría de pliegues de nuestro ADN.
¿Y?
Nosotros somos un colectivo de 3 billones de células, y probablemente cuando morimos nuestro campo electromagnético se va hacia el centro de cada una de esas células, nuestro ADN, para luego salir de nuestro cuerpo. Adónde llegue después depende del grado de fractalidad del entorno en que morimos y de nuestra preparación; puede llegar a cualquier punto del universo.
Defíname fractalidad.
Una rosa, un helecho, una piña, las muñecas rusas…, es decir: el interior tiene exactamente la misma forma que el exterior, y eso es lo que produce la fuerza centrante, la implosión, lo que provoca que todo se mantenga alrededor de un centro, incluido nuestro campo electromagnético. En realidad, la fractalidad es lo que genera la gravedad.
¿Todo se pliega sobre sí mismo?
Si, sólo existe una forma que se comprime infinitamente. Imagine un pequeño chip en el que cabe toda la información del cosmos; eso es lo que llamamos vacío, que en realidad alberga toda la energía del universo.
Nuestro campo magnético va variando... ¿en función de qué?
Lo que comemos, dónde nos encontramos y cómo nos movemos. Un edificio metálico y cuadrado es lo opuesto a fractalidad. Pero durante una experiencia cumbre, las ondas cerebrales generan la proporción aura.
... Que obedece toda la naturaleza.
Sí, desde una caracola hasta las galaxias, desde nuestro propio cuerpo hasta los átomos; todo tiene la misma proporción: es el punto de unión de nuestro universo, el camino de la unidad, el número phi.
¿Phi o Pi?
Pi es la constante que permite pasar de la línea al círculo, y phi nos permite pasar del círculo a la espiral, reentrando en ella misma. Es lo que llamamos autoconsciencia.
El personaje Max Cohen, de la película Pi, fe en el caos,¿se inspira en usted?
Sí, pero debería haberse llamado phi y no pi, el productor le cambió el título en el último momento. La película describe cómo todo está compuesto de espirales y expone paralelismos directos de mi vida.
¿Y ahora qué le ocupa?
La bio-retroalimentación, que nos ha permitido discriminar las emociones en términos eléctricos, de ahí mi expresión emoción coherente.Eso ha inspirado notables investigaciones.
¿Con algún resultado revelador?
Se midió, de un modo totalmente replicable, que el efecto de la ordenación coherente de los armónicos del corazón en los momentos de compasión o amor causaba una repercusión en el trenzado del ADN.
¿Qué significa eso?
Que las emociones afectan directamente a nuestra genética. Y tiene diversas aplicaciones: en estos momentos, con mi equipo de Inglaterra estamos buscando campos eléctricos bioactivos.
¿Qué es eso?
Sabemos que una pirámide o un dolmen pueden afectar a la germinación de semillas, e investigamos cómo crear un campo eléctrico que prevenga el envejecimiento..., lo opuesto a vivir en edificios y ciudades como los nuestros. Todos los edificios sagrados están construidos siguiendo la proporción áurea, de manera que generan un campo eléctrico que facilita el crecimiento, y eso hoy podemos medirlo.
¿Tenemos que cambiar de vida?
Las enseñanzas espirituales son, en el fondo, enseñanzas eléctricas. Sólo tenemos que crear entornos más fractales, comer comida fractal y hacer ejercicios que nos armonicen con el exterior, así nos llenaremos de vida y consciencia.
Enseñanzas eléctricas


