Parinama


Somos una realidad mutable.
Estamos en constante evolución y cambio, interno y externo.

Nuestra mente,
que no es nuestro verdadero yo sino sólo un instrumento de éste,
cambia constantemente.

La comprensión, la comprensión defectuosa,
la imaginación, la memoria y el sueño
son actividades mutables de nuestra mente,
que modifican nuestra percepción de la realidad.
Cada mente posee una combinación de ellas.
Esta combinación influye en nuestra respuesta a la vida.

Una correcta comprensión,
la desarticulación de la comprensión defectuosa,
el uso conveniente de la imaginación, la memoria y el sueño
posibilitan la apertura a cada situación
desde la perspectiva única que la conforma.

La atención a los cambios mutables de la mente
facilita la respuesta adecuada en cada caso.
La atención se cultiva con la observación directa de nuestra mente.
La meditación es una guía, la clave de la comprensión..

En oposición y como punto de partida a resolver,
la permanencia rígida y estructurada de las actividades de la mente,
su remanencia, sus tendencias no reconocidas y, por ende, no cuestionadas
son las causantes de las respuestas incorrectas
y del sufrimiento que generamos, interno y externo.

El cambio está presente a cada instante, en cada decisión.
Lo pasado ya no es, lo que aún no es está en germen.
La entrega al presente sin los condicionamientos de la mente
nos conduce a la integración
y nos augura un florecimiento posterior.

Por ello, la acción impecable (yoga) está libre de patrones.
Se convierte en una acción, no re-acción
(acción realizada dos veces, obviando el cambio en la nueva
y respondida desde la base de nuestras actividades mutables,
al no reconocer el cambio inherente a ellas).

Cultivar la meditación nos permite apercibirnos del cambio y actuar libremente.

Práctica vital integral



El impulso esencial que guía la evolución del Ser Humano es su intuición profunda de que es uno con la unidad o divinidad. Siguiendo esta intuición profunda, el Ser Humano va generando estructuras transitorias que le proporcionan una identidad sustitutoria de su verdadera Identidad Suprema. Estas estructuras sustitutas, le proporcionan satisfacción paliativa que solo sirve por un tiempo. Por tal motivo, luego de un período de experimentar una determinada estructura transitoria como su Sí Mismo Verdadero, el Ser prosigue su búsqueda hacia su auténtica identidad. En esta búsqueda  navega a través de una serie de niveles de conciencia.

 Cada uno de estos niveles constituyen un nivel jerárquico discreto y muy concreto; que es el que determina todo el paradigma vital de ese Ser en cuestión en ese momento de su evolución individual. De este modo, cada nivel presenta un modo de entender el mundo, de percibir, un sistema motivacional especifico así como una serie de conductas pensamientos y sentimientos característicos.   

El objetivo de toda nuestra existencia, consiste en que todos volvamos a recordar nuestra verdadera identidad. Para ello, cada uno por propia voluntad, deberá iniciar el camino de recordar su verdadera identidad. Y para lograrlo, deberá iniciar -y atravesar con éxito- el camino del héroe . El tema es que, mientras uno solo de nosotros no haya recordado, pues simplemente ninguno de nosotros lo habrá logrado. Porque, en el final del camino, todos somos uno. POr tal motivo, se vuelve de suma importancia generar comunidades de aprendizaje de diversos estilos y modalidades, donde podamos ensayar, intercambiar mapas y experiencias,  y donde podamos  alentarnos y apoyarnos  mutuamente a la hora de realizar nuestras travesías personales.

De acuerdo al mapa que propone Wilber en el camino evolutivo hacia la unidad,  existen niveles de conciencia que son pre-racionales, otros que son racionales y otros que son trans-racionales. Y el hecho de que, tanto los niveles pre-racionales, como los trans-racionales sean no racionales, generan importantes confusiones en todo mapa que quiere dar cuenta del proceso evolutivo (falacia pre-trans).

A su vez, cada uno de estos niveles (pre-racionales; racionales y trans-racionales), pueden – y deben- ser descriptos y practicados desde cuatro ángulos diferentes:

1- En el interior individual: experiencia de la verdad subjetiva, de la belleza y del arte. SE describe en el lenguaje del YO, en primera persona.

2- En el exterior individual: experiencia el de la verdad objetiva de la ciencia. SE describe en el lenguaje del ELLO, en tercera persona. 

3- En el exterior colectivo: experiencia de la verdad interobjetiva o efectiva, del ajuste funcional de las ciencias de sistemas. SE describe también en el lenguaje del ELLO.

4-En el interior colectivo: el de la verdad intersubjetiva o ética,  del ajuste cultural de la bondad y la religión. SE describe en el lenguaje del NOSOTROS.



Algunas explicaciones adicionales:

1- el cuadrante interior individual: el de la verdad subjetiva, de la "Belleza", del arte. Es el cuadrante del mundo intencional. Su lenguaje es en primera persona del singular (yo). Su criterio de validez es la veracidad. Aquí no se trata de saber si afuera esta lloviendo sino de si el que describe es sincero –¿me dice la verdad?- o íntegro ¿se dice la verdad a si mismo?-) El criterio de validez es la sinceridad o integridad del observador que describe.

2-el cuadrante exterior individual: el de la verdad objetiva, de la “Verdad”, y de la ciencia. Es el cuadrante del mundo comportamental. Su lenguaje es en tercera persona (ello)  Su criterio de validez es la verdad (“aquí si se trata de observar si efectivamente esta lloviendo allí afuera tal como relata quien describe. En otras palabras, corroborar la correspondencia entre el mapa- digo que llueve- y el territorio- observo la lluvia en el mundo). El criterio se apoya en la precisión con que describe el observador.

 3-el cuadrante exterior colectivo: el de la verdad interobjetiva o efectiva, del "Ajuste funcional" de las ciencias sistémicas. Su lenguaje es también en tercera persona (ellos). Su criterio de validez consiste en el ajuste funcional-(aquí lo que importa es chequear, en “a que íbamos a llamar lluvia?”. ¿Si cae cuanta agua lo vamos a llamar lluvia? ¿ y llovizna? No por juego filosófico. Sino que ello se decide respecto de parámetros funcionales: para un agricultor que necesita que crezca el cultivo se definirá con otros parámetros que para un turista, que requiere hacer una excursión a un lugar peligroso por ejemplo) Entonces, cuando el que describe dice “llueve” yo lo he de chequear con la efectividad y el ajuste funcional. El criterio de validez se refiere al grado de utilidad que tiene la descripción del observador.

 4-el cuadrante interior colectivo: el de la verdad intersubjetiva o verdad ética y el ajuste cultural, de la  "Bondad" y la religión. Su lenguaje es en primera persona del plural (nosotros). Su criterio de validez consiste  en  la Rectitud-( aquí lo que importa es chequear, en “en que nos importa la lluvia?”. ¿qué significa la lluvia para nosotros? No por juego filosófico. Sino que ello se decide respecto de parámetros culturales por ejemplo para un grupo humano esta lluvia puede significar que sus plegarias a Dios han sido escuchadas y para otro que se suspende el día de picnic ) Entonces, cuando el que describe dice “llueve” yo lo he de chequear con la justicia y el ajuste cultural. El criterio de validez se relaciona con el sentido que tiene para nosotros como grupo la descripción que hace el observador.



Los 10 niveles donde la conciencia asienta su identidad son:

Los pre racionales

1- Sensoriomotor 

2- Emocional sexual 

3-  Verbal-conceptual 



Los Racionales

4- Rol 

5- Mente   

 6-Mente cuerpo  



Los trans racionales      
                                                                                                                    

7- Alma 

8- Espiritu

9- Divinidad 



 El No dual                                                                                                            
10- Todos somos uno y divinos. NO hay Yo y todo es el yo.



Prueba hacer el siguiente ejercicio:

Pregúntate ¿quien soy? y escribe tu respuesta.




Ahora observa:

1-Cuando estás en el nivel sensoriomotor te percibes a ti mismo como un manojo de sensaciones, como si creyeras que solo eres el que siente (lo que tus sentidos perciben) - El que ve, el que toca, el que saborea, el que huele, el que oye .

2-Cuando estás en el nivel emocional sexual te concibes a ti mismo como un manojo de impulsos, como si creyeras que eres sólo el que siente (percibe) y el que desea golpear, insultar, cortejar, devorar, dormir, por citar unos ejemplos

3-Al estar en el nivel verbal conceptual te percibes a ti mismo como nombres. Soy Juan. Soy el nene. Soy el bueno. Te identificas con diferentes etiquetas como ser: soy diabético, soy caprichoso, soy rubio, soy normal, soy pobre, soy temperamental.  O sea puedes concebirte como el que siente (percibe), el que desea y el que el que es nombrado, o sea eres algo así como un manojo de nombres, ordenados todos  bajo uno principal: el del documento.

 4-Cuando te instalas en el nivel rol, te percibes a ti mismo como un personaje: eres médico, hijo, jugador de fútbol, ciudadano, y cada rol con el que te identificas  define quien eres. Al llegar aquí ya te autoconcibes como el que siente (percibe), el que desea, el que es nombrado y el rol que desempeñas. Por citar unos ejemplos: soy argentino, soy de boca, soy el enfermo del grupo, soy la nena buena, soy el ingeniero, soy el temperamental de la pareja, soy el hermano de Pedro, el hijo de González, el amigo de Pablo. En otras palabras, eres un manojo de roles.

5-Cuando te identificas con tu mente ego, entonces te autodefines como un ser humano por tus principios,  por tus habilidades y destrezas, por tu capacidad de pensar y reflexionar. Cada principio al que adhieras y cada idea que sostengas, define  quien eres. Así podrás decir de ti que eres un hombre honesto, una mujer trabajadora,un ser humano divertido, una persona paciente. Como podrás observar, todos ellos son conceptos, opiniones. O sea, de algún modo eres un manojo de opiniones. Al llegar aquí ya te autoconcibes como el que siente (percibe), el que desea, el que es nombrado,  el rol que desempeñas y el que piensa .

6-Al llegar al nivel mentecuerpo, tu conciencia asienta la identidad  en lo que experimentas como ser Humano completo. Las sensaciones, los impulsos, los conceptos, los roles, y los pensamientos, se unifican por medio del sentimiento. Entonces te ves a ti mismo como el que siente, -referido a las  sensaciones corporales del primer nivel-  como un modo de aunar sensaciones, emociones, ideas, principios y experiencias corporales conocientes . Al llegar aquí ya te autoconcibes como el que siente (percibe) , el que desea, el que es nombrado y el rol que desempeñas, el que piensa  y el que experimenta sentimientos.  En este nivel, a la pregunta ¿quien soy?,  dirás que no puedes expresarlo en palabras; que lo que sientes y experimentas no puede describirse. Eres un manojo de sentimientos.

 7- Al llegar al nivel en que te identificas con tu alma, te concibes a ti mismo como un campo electromagnético. Experimentas literalmente que eres energía danzante y con capacidad de actuar con conciencia. Al llegar aquí ya te autoconcibes como el que siente (percibe) , el que desea, el que es nombrado, el rol que desempeñas, el que piensa, el que experimenta sentimientos y el que crea.  Ya eres capaz de vivir la magia  de la vida. Ante la pregunta ¿quien soy? respondes algo así como un ser de luz, o un ser de amor. Eres algo así como un manojo de sueños y creatividad.

8- Al llegar al nivel en que te identificas con el espíritu, te concibes a ti mismo como amor. Experimentas literalmente que tanto tu, como todo el universo no son otra cosa que amor que se expresa en forma de luz. Es el nivel del éxtasis. Al llegar aquí ya te autoconcibes como el que siente (percibe) , el que desea, el que es nombrado,  el rol que desempeñas, el que piensa, el que experimenta sentimientos, el que crea y el que ama.  Ya eres capaz de vivir el milagro de la vida. Ante la pregunta ¿quien soy? ya no dices nada: actúas. Compasiva y sabiamente generas paz allí donde tu vas. Eres algo así como amor puro.

9- Al llegar al nivel en que te identificas con la divinidad misma, te concibes a ti mismo como divinidad. Tu y Dios -y todo lo creado- son uno. Por lo tanto te experimentas a ti mismo como conciencia pura, vacío -pero un vacío tan pleno donde no existe ni la mínima posibilidad de que algo pueda faltar-, eres la potencialidad pura, el testigo puro. Al llegar aquí ya te autoconcibes como el que siente (percibe) , el que desea, el que es nombrado,  el rol que desempeñas, el que piensa , el que experimenta sentimientos, el que crea, el que ama y el que es libre. Ya eres capaz de vivir la vida en libertad absoluta. Ante la pregunta ¿quien eres? no dices ni haces nada. Sólo observas. Eres algo así como Libertad pura.

10- Al llegar al nivel en que la conciencia se asienta en la no dualidad te vuelves consciente de que siempre has estado allí. De que cada uno de los niveles son la divinidad. De que todo es tu yo y al mismo tiempo no existe yo. O sea que participas desde cualquiera de los niveles anteriores, y desde todos al mismo tiempo. Ante la pregunta ¿quien soy? experimentas lo de todos los niveles. Pero, incluso en el dolor más grande, con un fondo de alegría por saber que todo siempre estuvo bien, está bien y estará bien. Al llegar aquí experimentas al que siente (percibe) , al que desea, al que es nombrado,  al que desempeña el rol , al que piensa , al que experimenta sentimientos, al que crea, al que ama,  al que es libre, tanto por separado como a todos juntos. Y siempre, con un fondo de diversión como quien ha comprendido el juego de la existencia. En algún sentido eres experiencia pura.

Yoga contra las cicatrices del genocidio. Maribel Hernández Sánchez

Project Air ayuda a superar el trauma de la violencia sexual 

 


 

Elogio de la metamorfosis








El objetivo ahora es salvar a la humanidad. Para ello urge cambiar nuestros modos de pensar y vivir. La idea de metamorfosis, más rica que la de revolución, aporta la esperanza en un mundo mejor 

 Cuando un sistema es incapaz de resolver sus problemas vitales por sí mismo, se degrada, se desintegra, a no ser que esté en condiciones de originar un metasistema capaz de hacerlo y, entonces, se metamorfosea. El sistema Tierra es incapaz de organizarse para tratar sus problemas vitales: el peligro nuclear, agravado por la diseminación y, tal vez, privatización del arma atómica; la degradación de la biosfera; una economía mundial carente de verdadera regulación; el retorno de las hambrunas; los conflictos étnico-político-religiosos que tienden a degenerar en guerras de civilización... La ampliación y aceleración de todos esos procesos pueden considerarse el desencadenante de un formidable feed-back negativo, capaz de desintegrar irremediablemente un sistema.

Lo probable es la desintegración. Lo improbable, aunque posible, la metamorfosis. ¿Qué es una metamorfosis? El reino animal aporta ejemplos. La oruga que se encierra en una crisálida comienza así un proceso de autodestrucción y autorreconstrucción al mismo tiempo, adopta la organización y la forma de la mariposa, distinta a la de la oruga, pero sigue siendo ella misma. El nacimiento de la vida puede concebirse como la metamorfosis de una organización físico-química que, alcanzado un punto de saturación, crea una metaorganización viviente, la cual, aun con los mismos constituyentes físico-químicos, produce cualidades nuevas.


La formación de las sociedades históricas, en Oriente Medio, India, China, México o Perú, constituye una metamorfosis a partir de un conglomerado de sociedades arcaicas de cazadores-recolectores que produjo las ciudades, el Estado, las clases sociales, la especialización del trabajo, las religiones, la arquitectura, las artes, la literatura, la filosofía... Y también cosas mucho peores, como la guerra y la esclavitud.

A partir del siglo XXI, se plantea el problema de la metamorfosis de las sociedades históricas en una sociedad-mundo de un tipo nuevo, que englobaría a los Estados-nación sin suprimirlos. Pues la continuación de la historia, es decir, de las guerras, por unos Estados con armas de destrucción masiva conduce a la cuasi-destrucción de la humanidad.

La idea de metamorfosis, más rica que la de revolución, contiene la radicalidad transformadora de ésta, pero vinculada a la conservación (de la vida o de la herencia de las culturas). ¿Cómo cambiar de vía para ir hacia la metamorfosis? Aunque parece posible corregir ciertos males, es imposible frenar la oleada técnico-científico-económico-civilizatoria que conduce al planeta al desastre. Y sin embargo, la historia humana ha cambiado de vía a menudo. Todo comienza siempre con una innovación, un nuevo mensaje rupturista, marginal, modesto, a menudo invisible para sus contemporáneos. Así comenzaron las grandes religiones: budismo, cristianismo, islam. El capitalismo se desarrolló parasitando a las sociedades feudales para alzar el vuelo y desintegrarlas.
La ciencia moderna se formó a partir de algunas mentes rupturistas dispersas, como Galileo, Bacon o Descartes; luego, creó sus redes y sus asociaciones; en el siglo XIX, se introdujo en las universidades y, en el XX, en las economías de los Estados, para convertirse en uno de los cuatro poderosos motores del bajel espacial llamado Tierra. El socialismo nació en algunas mentes autodidactas y marginalizadas del siglo XIX, para convertirse en una formidable fuerza histórica en el XX. Hoy, hay que volver a pensarlo todo. Hay que comenzar de nuevo.

De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos. Pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la reforma de vida.

Estas iniciativas no se conocen unas a otras; ninguna Administración las enumera, ningún partido se da por enterado. Pero son el vivero del futuro. Se trata de reconocerlas, de censarlas, de compararlas, de catalogarlas y de conjugarlas en una pluralidad de caminos reformadores. Son estas vías múltiples las que, al desarrollarse conjuntamente, se conjugarán para formar la vía nueva que podría conducirnos hacia la todavía invisible e inconcebible metamorfosis. Para elaborar las vías que confluirán en la Vía, tenemos que deshacernos de las alternativas reductoras a las que nos obliga el mundo de conocimiento y pensamiento hegemónico. Así es necesario, al mismo tiempo, mundializar y desmundializar, crecer y decrecer, desplegar y replegar.

La orientación mundialización-desmundialización significa que, si bien hay que multiplicar los procesos de comunicación y "planetarización" culturales, si bien necesitamos que se constituya una conciencia de "Tierra-patria", también hay que promover, de manera desmundializadora, la alimentación de proximidad, los artesanos de proximidad, los comercios de proximidad, las huertas periurbanas, las comunidades locales y regionales.

La orientación crecimiento-decrecimiento significa que hay que potenciar los servicios, las energías verdes, los transportes públicos, la economía plural -y por tanto la economía social y solidaria-, las disposiciones para la humanización de las megalópolis, las agriculturas y ganaderías biológicas, y reducir los excesos consumistas, la comida industrializada, la producción de objetos desechables y no reparables, el tráfico de automóviles y de camiones en beneficio del ferrocarril.

La orientación despliegue-repliegue significa que el objetivo ya no es fundamentalmente el desarrollo de los bienes materiales, la eficacia, la rentabilidad y lo calculable, sino el retorno de cada uno a sus necesidades interiores, el gran regreso a la vida interior y a la primacía de la comprensión del prójimo, el amor y la amistad.

Ya no basta con denunciar, hace falta enunciar. No basta con recordar la urgencia, hay que comenzar a definir las vías que conducen a la Vía. ¿Hay razones para la esperanza? Podemos formular cinco:

1. El surgimiento de lo improbable. La victoriosa resistencia, en dos ocasiones, de la pequeña Atenas frente al poderío persa era altamente improbable, pero permitió el nacimiento de la democracia y la filosofía. También fue inesperado el frenazo de la ofensiva alemana ante Moscú, en el otoño de 1941, e improbable la contraofensiva victoriosa de Zhúkov, iniciada el 5 de diciembre, que vendría seguida, el 8, por el ataque de Pearl Harbour y la entrada de Estados Unidos en la guerra.

2. Las virtudes generadoras-creadoras inherentes a la humanidad. Al igual que en todo organismo humano adulto existen células madre dotadas de aptitudes polivalentes (totipotentes) propias de las células embrionarias, pero desactivadas, en todo ser humano, y en toda sociedad humana, existen virtudes regeneradoras, generadoras y creadoras durmientes o inhibidas.

3. Las virtudes de la crisis. Al tiempo que las fuerzas regresivas o desintegradoras, las generadoras y creadoras despiertan en la crisis planetaria de la humanidad.

4. Las virtudes del peligro. "Allá donde crece el peligro, crece también lo que nos salva". La dicha suprema es inseparable del riesgo supremo.

5. La aspiración multimilenaria de la humanidad hacia la armonía (paraíso, luego utopías, después ideologías libertaria/socialista/comunista, más tarde aspiraciones y revueltas juveniles de los años sesenta). Esta aspiración renace en el hervidero de iniciativas múltiples y dispersas que podrán alimentar las vías reformadoras destinadas a confluir en la vía nueva.

Las viejas generaciones están desengañadas de tantas falsas esperanzas. A las jóvenes les entristece que no haya una causa común como la de nuestra resistencia durante la II Guerra Mundial. Pero nuestra causa llevaba en sí misma su contrario. Como decía Vassili Grossman de Estalingrado, la mayor victoria de la humanidad fue también su mayor derrota, puesto que el totalismo estalinista salió victorioso de ella. Hoy, la causa es inequívoca, sublime: se trata de salvar a la humanidad.

La verdadera esperanza sabe que no es certeza. Es una esperanza no en el mejor de los mundos, sino en un mundo mejor. "El origen está delante de nosotros", decía Heidegger. La metamorfosis sería, efectivamente, un nuevo origen.



Edgar Morin es sociólogo y filósofo francés. Traducción de José Luis Sánchez-Silva.

Acontecimientos y sucesos





Somos un acontecimiento.
Acontecemos en el sinfín de la existencia.
Creamos la ilusión el tiempo para fortalecer la conciencia que tenemos de nuestra vida.
Pero sólo somos un acontecimiento,
una experiencia con conciencia de su propia experiencia.
Nada más y nada menos.

Somos un suceso.
Una secuencia ininterrumpida de instantes que se suceden los unos a los otros.
Acontecemos.
Sucedemos.
Ocurrimos.
Nada nos pertenece, porque sólo somos un ínfimo y minúsculo chasquido de experiencia.
Somos la circunstancia y el agente de la circunstancia.

Somos vacío que se dota de significado en su acontecer eflorescente del instante.