Entrevista al psicólogo Joan Garriga

"¿Todavía sigues cargando (emocionalmente) con tus padres?"
Irene Orce



Entrevista al psicólogo Joan Garriga, director del Institut Gestalt de Barcelona y pionero en la introducción de las Constelaciones Familiares en España.

El círculo de la vida nunca se detiene. Cuando nacemos, nuestros padres y nuestra familia se convierten en el centro de nuestro mundo. Y la relación que establecemos con ellos marca nuestra forma de interactuar con otras personas a lo largo de nuestra existencia. No en vano, a lo largo de los años nos transmiten sus valores y su afecto, pero también sus miedos, sus carencias y su sistema de creencias. Más tarde, cuando nos convertimos en padres, el círculo se perpetúa. De este modo, la misma "cultura familiar" pasa de generación en generación, creando dinámicas que, a menudo, son una fuente de conflictos. Y esta "herencia emocional" limita y condiciona nuestro desarrollo como seres humanos.

"Sanar nuestras relaciones familiares es indispensable para poder avanzar emocionalmente y crear relaciones más constructivas con nuestro entorno actual", afirma el psicólogo Joan Garriga, director del Institut Gestalt de Barcelona y autor de "¿Dónde están las monedas?" y "Vivir en el alma" (ambos publicados en Rigden). Discípulo directo del terapeuta alemán, Bert Hellinger, Garriga es pionero en la introducción de las "constelaciones familiares" en España. Es, además, profesor del Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la UB.

¿Por qué la mayoría de los seres humanos tenemos conflictos con nuestros padres?
Cualquier relación de intimidad profunda en la que exista una cierta necesidad del otro genera conflicto en algún momento. Y uno de los vínculos que mejor responde a esta definición es el de padres e hijos. Generalmente, el conflicto aparece cuando deseamos que nuestros padres (y nuestros hijos) se adapten a nuestras expectativas. Esperamos que sean de una cierta manera y reaccionen de un modo determinado ante lo que decimos o hacemos, y cuando no lo hacen, nos frustramos. Es entonces cuando nos invade la impotencia y el dolor, lo que suele derivar en conflicto. El único modo de cambiar esta dinámica tan nociva es aceptar a nuestros padres (y a nuestros hijos) tal como son, y renunciar a la imagen de lo que creemos que deberían ser.

¿Hasta qué punto nuestros padres condicionan nuestra identidad y nuestra forma de entender y vivir la vida?
Probablemente más de lo que pensamos. Desde que nacemos, nuestro ámbito de pertenencia es la familia, y asumimos como válido el marco que nos indican nuestros padres. Lo que está bien y lo que está mal, cómo interactuar con el mundo, cómo comunicarnos con los demás, cómo gestionar nuestras emociones… Este marco nos ayuda a transitar por la vida, pero también puede crearnos limitaciones. El secreto está en ir más allá en nuestro condicionamiento, de todo aquello que hemos aprendido y asimilado como "verdadero". Para lograrlo, tenemos que cuestionarnos si tomamos ciertas decisiones por tradición y costumbre, o porque son las más coherentes con nosotros mismos. Se trata de ir encontrando nuestra propia manera de ver y entender el mundo. En eso consiste ser honesto y auténtico.

¿De qué manera el legado emocional de nuestros padres nos condiciona en la edad adulta?De un millón de formas distintas. Muchas personas viven instaladas en posiciones existenciales destructivas, como el victimismo o el resentimiento, a causa de la relación con sus padres. Y de un modo u otro, todas aquellas rencillas y conflictos no resueltos con nuestros padres se manifiestan de nuevo en nuestra vida a través de nuestra pareja, nuestros hijos o nuestros amigos, y ello conlleva problemas afectivos y emocionales. De ahí la importancia de revisar cómo fueron y cómo son nuestras relaciones familiares.

¿Qué son y para qué sirven las constelaciones familiares?Las constelaciones familiares son una metodología terapéutica cuyo objetivo es ayudar a comprender, aceptar y trascender los aspectos negativos del legado emocional traspasado por nuestros padres. La hipótesis que subyace en las constelaciones es sistémica, es decir, que supone que el lugar que tenemos en nuestra familia determina en parte nuestro lugar en la vida y nuestra manera de vivir. Las constelaciones sirven para definir nuestro lugar y hacer conscientes las dinámicas nocivas que arrastramos a nivel familiar para poder dirigirlas hacia la solución.

¿Cómo funcionan las constelaciones familiares?Una constelación familiar es como una imagen de nuestro sistema familiar. Cuando se realiza una constelación, la persona que decide constelar escoge de entre público presente a una serie de individuos que "representan" a sus padres, hermanos y demás miembros de su familia. Los ubica en el espacio como si se tratase de una plasmación en imágenes de sus vínculos familiares. En ese momento comienzan a surgir emociones y comportamientos muy determinados entre los "representantes", que no son más que un reflejo de las dinámicas propias de esa familia. Ahí es donde interviene el terapeuta, que es capaz de comprender esas particulares formas de funcionar y sacarlas a relucir.

¿Cómo explicas la "magia" de esta herramienta? Lo más misterioso es que muchas veces los sentimientos experimentados por los "representantes" son muy potentes. Es como si todos los presentes durante una constelación estuviesen unidos por el inconsciente colectivo, por una "mente común", una inteligencia mayor que hace que los miembros individuales del grupo se muevan de una manera que refleja con precisión la realidad familiar. A través de las constelaciones, tomamos todavía más consciencia de que estamos todos conectados de una manera que supera nuestro entendimiento. Eso sí, se trata de una herramienta que hay que experimentar para llegar a comprender del todo.

¿Qué impacto tiene la práctica de las constelaciones familiares en la resolución de conflictos familiares?
Las constelaciones nos permiten acceder a niveles de comprensión muy profundos, ocultos en nuestro subconsciente. Personalmente he visto cambios espectaculares. Personas que hacen verdaderos "clicks" internos y son capaces de liberarse del sufrimiento que han alimentado durante años. Y es que mediante las nuevas perspectivas que desencadena una constelación, suele producirse una integración de todo lo vivido en la familia y especialmente con los padres, incluso tras una vida en conflicto con ellos. Lo que las personas necesitamos verdaderamente es armonizar nuestras relaciones, estar en paz con aquellos que nos rodean. Y las constelaciones familiares contribuyen a alcanzar esa paz mediante la reconciliación, con nosotros mismos y con los miembros de nuestra familia.

En clave de coaching¿De qué manera tus padres han condicionado tu forma de ver la vida?
¿Qué te impide construir una relación diferente con ellos?
¿De qué depende que lo consigas?

En clave personal
Tu mayor pasión: Las personas
Tu mayor virtud: La benevolencia y la alegría
Un punto de mejora: Saber soltar y saber perder
Un aforismo: 'Si te encuentras un agujero, deja de cavar'.
Una película: "Ciudadano Kane". 
Un libro: 'Los ojos del hermano eterno', de Stephan Zweig

Amanda Sage, artista visionaria

Onirogenia magazine nos ofrece esta maravilla

Amanda nació el 19 de abril 1978 en Denver, vivio en Colorado con su madre y padre, con dos hermanos aún por llegar. Después de terminar la escuela secundaria en Boulder, Colorado en 1996 en la montaña Luminoso Waldorf School (donde “casualmente” su profesor de la escuela de arte fue el artista fantástico visionario Hikaru. Contacto con el artista y profesor Philip Rubinov Jacobson. Después de graduarse se fue a Bali como voluntaria cerca de un año, y entre otros proyectos y las distracciones exóticas, ilustra un libro a base de plantas con más de 70 plantas autóctonas y hierbas naturales para la Clínica de Maternidad, ahora llamado Bumi Sehat. En este tiempo también amplió la producción de su ropa batik y diseño de proyectos que había comenzado en la escuela secundaria con su querido amigo Leilea Satori, y esto continuó entre los EE.UU., Viena y Bali hasta el año 2000.
En las reuniones de Felipe Rubinov Jacobson en 1996 y por su presentación y la orientación que fue invitada a hacer un experimento privado, 2 años de estudio intensivo de las técnicas de la pintura y el grabado de los viejos maestros como aprendiz en la clásica y fantástica artista Michael Fuchs en Viena, Austria.

Michael le enseñó a “ver” el mundo a su alrededor a través de la maleza y las técnicas Viejos Maestros en la pintura. Ernst Fuch la ha recordado a “escuchar” interiormente, que ha abierto otras maneras de “ver” y percibir.

Desde el año 2000 Amanda ha sido bendecida con la participación de un studio en el WUK, un auto-regulado Casa de la Cultura en Viena (el más grande de su tipo en Europa), con su amiga y colega Paula Aguilera Pacheco, escultora pintora y animadora oriunda de Chile. El WUK ha sido un terreno de juego increíble para el aprendizaje, la creación y el descubrimiento de nuevos sistemas de interacción de grupo y la presentación. Trabajó durante 2 años como miembro de la Junta de Directores de la WUK, y luego 6 años como administradora de una de las secciones principales del estudio y talleres, junto con Paula, así como la iniciación y la organización de diversos eventos, la más grande la «un estudio abierto de laberinto” evento en el 2005 y 6. Esto le ha proporcionado la comunidad, así como el espacio y el tiempo para descubrir sus propias visiones, compartir preguntas y absorber la información.

Ha expuesto sola y en exposiciones colectivas en galerías, salones y en varios proyectos o eventos de todo el mundo desde 1999, Londres, Viena, Munich, Berlín, Bali, Colorado, Seattle, San Francisco y más exótica en Burning Man, colgando junto a las prestigiosas artistas visionarias y amigas como Martina Hoffmann y Robert Venosa.

Declaración del artista:
A través de mi trabajo como objetivo ayudar a romperse la «ilusión de la separación”, para desafiar al espectador a la pregunta, y evolucionar a partir de la ignorancia, el acondicionamiento y los arraigados hábitos genéticos. En la vida me esfuerzo por asumir la responsabilidad por el efecto de mi existencia, ya través de mis acciones y las imágenes, inspirar a otros a pensar / soñar más allá de su capacidad de inmediato. En última instancia busco para crear portales que se abren a las infinitas posibilidades de ser y de expresar, de manera que podamos recordar y volver a descubrir quiénes somos, de donde se originan desde y hacia donde vamos. Mi aspiración es pintar mensajes, visiones y narrativas que se comunican con la memoria de ” la parte más sabia y superior de nuestro interior”, antiguo despertar, así como el ‘nos presentan’, para que podamos crecer y aceptar las responsabilidades hacia nosotros mismos, entre sí y la resto de la existencia en este planeta … ahora.

El Sueño de Dios, de Iván Moreno Roldán

 Río de Sueños - Bladimir Volegov

Soñando y soñando
se encuentra Aquél.
Soñando con partículas mágicas
y danzas de estrellas
con espirales evolutivas eternas
y conocimientos todo-abarcantes

soñando se encuentra El Asombroso
sueños incoherentes de misteriosas
criaturas autoconcientes
que cuestionan su existencia

Soñando está Dios, y su sueño es bello

Bendito seas amigo y hermano
pues eres el sueño de Dios.

Disfruta el trance
bello Samsara de colores y formas
Amor en cada átomo
temor en cada sombra.

El Amor y el temor secretamente se aman
y conspiran para hacerte creer lo contrario
en el sueño Lucido de lo Infinito

Disfruta el cuerpo de Maya
haz el amor con Ella.
sólo Amando el Sueño, y no condenándolo
podrás trascenderlo

trascendencia Sublime te espera
cuando Dios despierte de su Siesta
en el brillo de tus ojos...
o tal vez siempre ha estado despierto
y no lo habías notado?

Iván Moreno Roldán

Espiritualidad integral: ecuanimidad apasionada II

Atendiendo una sugerencia de Mariló (gracias) y antes de redactar un texto más concreto al respecto, paso a transcribir una propuesta de Ken Wilber sobre la práctica vital integral, una forma de desarrollar esa ecuanimidad apasionada:

Contestar sinceramente a:
¿De qué soy consciente? (línea cognitiva)
¿Quién soy yo? (línea del yo)
¿Qué es significativo para mí? (línea de valores)
¿Qué debo hacer? (línea moral)
¿Cómo deberíamos relacionarnos? (línea interpersonal)
¿Cuál es la preocupación última? (línea espiritual)
¿Qué necesito? (línea de necesidades)
¿Cómo debería hacer esto? (línea kinestésica)
¿Cómo me siento al respecto? (línea emocional)
¿Qué es lo que más me gusta? (línea estética)

Prácticas para el cuerpo: yoga, tai chi, qi gong, ejercicio aeróbico, dieta...

Prácticas para la mente: lectura y estudio, asumir múltiples perspectivas, cualquier visión del mundo o sistema de significados que sea útil, sistema de creencias, marco de referencia integral, entrenamiento mental...

Prácticas para el espíritu: zen, oración de centramiento, meditación Big Mind, cábala, intercambio compasivo, meditación trascendental, indagación integral, vipassana, meditación... 

Prácticas para la sombra: terapia gestalt, terapia cognitiva, trabajo con los sueños, psicoanálisis, arteterapia y musicoterapia...

Prácticas para la ética: código de conducta, ética profesional, activismo social y ecológico, autodisciplina, ética integral, deportividad, votos y juramentos...

Prácticas para el sexo: tantra, yoga sexual integral, kama sutra, kundalini yoga, práctica transformadora sexual...

Prácticas para el trabajo: recto sustento, entrenamiento profesional, gestión del dinero, el trabajo como forma de práctica vital integral (un trabajo que incluya prácticas de las otros módulos), karma yoga, servicio a la comunidad y voluntariado

Prácticas para las emociones: trasmutación de las emociones, entrenamiento de la inteligencia emocional, bhakti yoga (prácticas devocionales), práctica de atención plena a las emociones, tonglen (meditación de intercambio compasivo), expresión creativa y arte

Prácticas para las relaciones: relaciones integrales, educación integral de los hijos, habilidades de comunicación, terapia de pareja, las relaciones como práctica espiritual, asociación recta (sangha), matrimonio consciente.

Se trata de simultanear prácticas de los diferentes niveles y permitir un desarrollo integral del ser. De ese modo, los aspectos femeninos y masculinos propios de cada individuo se trabajan conjuntamente y en armonía.

Gracias por tu sugerencia, Mariló, y en breve colgaré un texto más preciso sobre el trabajo integral de la ecuanimidad apasionada. Mil besos

Espiritualidad integral: ecuanimidad apasionada



Durante años, uno de los intereses que me han mantenido ocupada ha sido responder a la siguiente cuestión:
¿Cómo integro las tradiciones, realidades y experiencias espirituales, mayoritariamente descritas por hombres, con mi existencia como mujer?
¿Cómo, desde mi manera de percibir, sentir y comprender como mujer, traduzco esas fuentes y, al no disponer de fuentes femeninas directas, recojo el legado de sabiduría cultivado a la largo de siglos y milenios?
¿Cómo uno trascendencia e inmanencia, forma y sin forma, lo ascendente y lo descendente, el ser y el hacer, el Dios y la Diosa que soy?
¿Cómo, en definitiva, vivo desde una conciencia ilimitada en un mundo limitado, que es una manifestación de esa misma conciencia?
Y hace poco, leyendo a mi querido Wilber y su Gracia y coraje -otros términos, por cierto, que integran la manifestación femenina y masculina de la espiritualidad- descubrí la síntesis "ecuanimidad apasionada" y me pareció deliciosamente acertada.

En las tradiciones no duales, el camino de ascenso está claramente definido y su práctica conduce a la esencia del Absoluto trascendente, sin forma, concretado, con diversos grados de profundidad, en esa conciencia testigo que observa cuanto emerge de manera imperturbable y desidentificada. Cultivamos la meditación y, paulatinamente, abandonamos los obstáculos de la ignorancia, el ego, el deseo, la aversión y el miedo. Y nos topamos con la certeza inconmovible de que somos Eso. A través de ella asumimos nuestra identidad total y podemos saborear nuestra verdadera naturaleza.
Pero, llegados a este punto, aparece la cuestión: ¿y ahora qué? Porque, obviamente, no podemos descansar eternamente en esa conciencia sin forma dentro de un mundo manifestado.

Cuando nos quedamos atrapados en Eso, sin integrar Esto, nos volvemos arrogantes, individualistas a ultranza, solitarios, moviéndonos en una línea, egoístas incluso, solazándonos en un onanismo espiritual estéril. Y los pensamientos se superponen indefinidamente, sin conclusión ni acción algunas.
Cuando nos quedamos atrapados en Esto, sin integrar Eso, nos convertimos en meras comparsas de una obra, cuyo argumento y autor desconocemos, y nuestra existencia carece de significado y, por ende, está llena de sufrimiento. Y los sentimientos y emociones nos arrastran en una marea continua, sin claridad ni lucidez algunas.
El trabajo, pues, ahora es reconocer que Eso es Esto, que Esto es Eso, e integrarlos.

Esas mismas tradiciones no duales afirman que el siguiente paso al ascenso es descender y vivir esa desidentificación comprometiéndonos profundamente con la vida que nos ha tocado vivir.
Cuando asumimos nuestro dharma y nos entregamos a él, nos rendimos a él; abdicamos del ego para ofrecer nuestro ser en sacrificio a Eso más grande que nosotros mismos, nos convertimos en un instrumento a través del cual ese Absoluto se manifiesta de manera única, creativa y original en nosotros mismos y entonces todo empieza a cobrar verdadero sentido.

Las naturalezas propias masculinas y femeninas se manifiestan de forma diferente y el camino apropiado para ser integrales es abarcar ambos aspectos de nuestro ser.
Así que primero ascendemos, conocemos al sujeto inobjetivable, devenimos ecuánimes e imperturbables ante el aparente mundo dual, cultivamos ese estado convirtiéndolo en estadio y asumimos la correspondiente visión del mundo; y después, descendemos, con ese conocimiento adquirido y presente en nuestra conciencia, y nos situamos ante nuestra realidad entregándonos ella, apasionadamente, para cumplir nuestro dharma.

Es como si, en el ascenso, se produjese una absorción y reconocimiento de Eso y una identificación con ello; y Eso mismo después se desplegara de nuevo en Esto, creativa, indefinidamente, tan preñado de sí mismo que tuviera que estar continuamente creándose y recreándose en una autotrofia infinita.

Esa ecuanimidad apasionada es la que nos permite integrar ambos lados de la ecuación, en una dimensión más abarcante, incluyente y comprehesiva.

Eso se manifiesta en Esto y Esto es una manifestación de Eso, en consecuencia, Esto y Eso son igualmente sagrados y significativos. Una manera de honrar esa sacralidad es celebrar Esto a cada instante. Y un modo de significarnos es no perder de vista el origen entrelazado de ambos. Una vez instalados en Esto y aquí, sin perder jamás la certeza de Eso y allí, nos movemos en la manifestación con intuición, sensibilidad, afectuosidad, dulce fortaleza, solidez, adaptabilidad, creatividad, conservación, ternura, permanencia, sosiego, calma y paz. Hacemos de éste un mundo sacro, pura manifestación de lo más inefable, el espacio donde tiene lugar la expresión sublime de la existencia consciente.

Tal vez el camino de sabiduría de las mujeres no ha sido tanto un sendero de conocimiento, de ascesis, de abandono del mundo y de pensamientos abstractos y de ideas puras, porque ésa no es nuestra naturaleza. Nuestra naturaleza es el cuidado de la vida, la intuición, el sostenimiento, la creación y mantenimiento del rico tapiz entretejido de la vida interdependiente. Las mujeres hemos amado a Dios con nuestros actos, no con nuestro conocimiento, porque es como nosotras sabemos amarlo. Como diría Amado Nervo, la mujer es la sola colaboradora efectiva de Dios, porque de una manera intuitiva hemos comprendido que cuidando y sosteniendo la vida es como le servimos.

El camino masculino nos otorga autonomía, actividad, reglas, visión, justicia y derechos. El camino femenino nos ofrece relación, comunión, vínculos, tacto, respeto y responsabilidad. Un ser integral abarca ambas modalidades, las hace conscientes y las manifiesta, haciendo uso de ellas en todas las facetas de su vida.

Con la evolución propia de la humanidad en el tiempo, las mujeres hemos accedido y alcanzado las cotas de conocimiento propias del mundo masculino, lo que nos permite ahora sumar lo conseguido a lo que poseemos de entrada. Entreguemos ahora nuestra sabiduría a nuestros compañeros, dejemos de hacer y seamos, confiemos y mostrémosles las insondables profundidades de nuestra comprensión presciente para que se actualice también en ellos. Unidos, construyamos el mundo donde ver crecer a nuestras generaciones futuras. Juntemos agua y fuego y creemos el nuevo vapor. Descendamos del intelecto al corazón, ascendamos del instinto al corazón y desde él, abrámonos al espacio infinito intermedio donde cualquier manifestación es posible. Cedamos unos y otras para que, de la mano y ofreciendo nuestra vida en dádiva, unos bajen, las otras suban y nos encontremos en el justo medio, mirándonos a los ojos y reconociéndonos, como el Ser infinito que habita en cada uno de nosotros, y, honrándolo, surja la Vida por siempre multiplicada.

Todos somos macho y hembra, yin y yang, Dios y Diosa, trascendentes e inmanentes. Todos tenemos la oportunidad de aunar la dirección y el enraizamiento, lo vertical y lo horizontal, la perspectiva profunda desde la cual todas las visiones son exactamente la misma pues son manifestación de una sola esencia. Éste es el camino que la espiritualidad integral recorre, que la ecuanimidad apasionada promete.

Cultivemos nuestra práctica integral, cuerpo-mente-espíritu. Abracemos Lo Que Somos, Lo Que Es y Los Que Son. Convirtamos nuestro conocimiento en sabiduría, nuestras ideas en acción, nuestros ideales en compasión. Seamos los vehículos a través de los cuales Eso se convierte en Esto, en una constante nutrición eterna. Y disfrutemos juntos del juego inacabable de la vida siendo responsables de nuestra misión.