Ser quien eres




Granos de arena en la inmensidad del desierto.
El grano está en el desierto
pero el desierto también está en el grano.
Concreción en la disolución,
disolución en la concreción,
porque Uno es Todo
y Todo es lo Mismo.

Sé el grano de arena que habita en el desierto pero sabe que el desierto habita en ti.
Sé la gota de agua que reside en la inmensidad del océano pero reconoce que la inmensidad emerge de ti.
Sé la estrella que resplandece con su brillo en el firmamento pero vive que el firmamento también eres tú.


Está bien ser quien eres.
Y ser quien eres es mucho más total e íntegro que el propio bien y mal y que cualquiera de las dualidades que creamos a diario.

Ser quien eres y abarcar en un abrazo compasivo y de aceptación todo lo que es en ti es realizador: es la  manera en que la conciencia ha decidido manifestarse en tu energía, en que la forma surge de la no forma. A menudo, creemos que debemos ser otra cosa e, hipócritas, fingimos ser lo que no somos y caminar en pos de un ideal que no nos pertenece. Queremos ser sin no ser, porque creemos que ser es ser sólo el ideal. Queremos lleno sin querer vacío. Y ése es el ideal que nuestro ego, condicionado por tendencias inmemoriales, desea conformar. Un ideal que satisface los mandatos recibidos y generados, marcados a puro fuego en nuestra memoria, pero que desde nuestro centro más íntimo, no nos satisfacen en absoluto.

Mas no, tú no, tú sé quien eres, es tu verdadera opción en este tránsito vital que es la existencia encarnada. Sé grano y desierto. Sé gota y océano. Sé estrella y firmamento. Sé quien eres: total, íntegro, completo, profundamente revolucionario y transformador.

Ser quien eres es entregarse por completo a la vida, es abrir los brazos y permitir que la voluntad de la vida se haga en ti, se realice en ti, se actualice en ti instante a instante, presente a presente, sin ataduras, sin ligazones, sin deseos de ser de cualquier otro modo que no es el elegido por la vida para ti. Todos tenemos una manera concreta de ser, un modo único de hacerlo, una forma precisa que es necesaria que sea así, aunque la razón quede muy lejos para nuestra comprensión. El desierto, el océano, el firmamento necesitan de tu manifestación enforma de grano, gota o estrella.

Ser quien eres es sentir que eres feliz, pleno, porque en esa entrega, en esa aceptación, reside la vida manifestándose de modo creativo, único y original. Y sabes reconocerlo.

La energía creadora -complementaria de la conciencia única, que le insufla hálito e impulso autoevolutivo de trascendencia- es múltiple, de ello que seamos tan diferentes. Pero cada uno ha de ser su propia diferencia, cada uno ha de ser su propia esencia, cada uno ha de encarnar su propia realidad, porque es en esta individualidad múltiple que todos conformamos la gran unidad.

Por eso, tú sé quien eres, sin concesiones, sin ambages, sin parangones.

Ser quien eres te permite entrar en el flujo de la vida, te permite darte cuenta de que la vida está sosteniéndote segundo a segundo, que la interrelacionada cadena y la interdependiente red que formamos necesita que te manifiestes de la manera en que sientes que debes hacerlo, natural, sin esfuerzo, sin trabas, sin quehaceres mentales y egoicos de querer ser otra cosa. Es nuestro designio, escogido de alguna manera por nuestro yo más profundo antes de nacer.

Ser quien eres es hacer las paces y dejar de luchar, dejar de querer ser y simplemente ser, es aceptar profunda y sagradamente aquello que ha de emerger de ti. Es ser un instrumento de la Vida, pues a su lado tu idea de autoexistencia y de agente hacedor es insignificante. Es vaciarte de aquello de lo que te llenas, es sostener ese vacío que te produce terror y vértigo, es dejarte llevar por la corriente del aire, del agua, del éter... hacia donde ellos -tú- saben -sabes- que has de ir, es ser capaz de albergar esa vacuidad que es la propia vida y que se crea y recrea constantemente a partir de las necesidades de Lo que ha de ser.

Negar lo que eres, reprimirlo, contenerlo, apartarlo, desviarlo, constreñirlo, querer ser otra cosa... y las mil y una estrategias que tenemos de agarrarnos a ello y no desprendernos es desconfianza en la Vida. Es ignorancia y egoísmo. Son ínfulas de poder que enmascaran un miedo a la entrega de lo que somos, un terror al abismo de lo que somos, sin saber que jamás descubriremos nuestra totalidad y nuestra luz ni seremos realmente felices si no soltamos el ideal y aceptamos la realidad. Que jamás seremos desierto, océano o firmamento si no somos el grano, la gota o la estrella totales que somos.

De ahí que sea mucho más saludable mirarnos a los ojos -una de las puertas a nuestra alma-, sentir nuestro vientre, abrir nuestro corazón, calmar nuestra mente y decirnos: "muy bien, esto es lo que hay, esto es lo que soy, puedo no entenderlo, puede no gustarme incluso, pero éste es mi camino y es el que debo seguir".

Claro que todo este proceso no viene de un día para otro y, evidentemente, se cimenta en una práctica continua de aceptación, entrega y confianza en la vida, una práctica que se nutre de un constante autoconocimiento físico, emocional y mental -vital, en definitiva. Porque es entonces cuando, progresivamente, desaparece el miedo y aparece el amor.

Por eso cuando nuestras tripas han digerido lo que negaban, se abren en profundo éxtasis vital y sexual con lo que acontece; cuando nuestro corazón no teme mostrar su vulnerabilidad y fragilidad, se halla dispuesto al abrazo compasivo y global que abarca cualquier forma de vida; y cuando nuestra mente ha abandonado el sempiterno juicio y los condicionamientos egoicos, encarna la sabiduría que es; en una tríada que acaba transmutándose en una integridad circular que se retroalimenta, al estar conectada a la propia vida, manifestada en su totalidad. En resumen, cuando desarticulamos el miedo al que nos asimos para no entregarnos, surge la Vida en su máxima expresión en ti y todo se vuelve una constante celebración.

En verdad no hay nada más poderoso que un vientre en calma y en constante movimiento enérgico, nada más compasivo y enriquecedor que un corazón entregado, confiado y generoso y nada más ecuánime que una mente hogar de la sabiduría que ha discriminado del conocimiento inútil aquello que necesita y es. Y todo ello unido en una sola presencia.

Éste es un ser total, una auténtica revolución, una manifestación de la vida realmente completa y libre, el ser que buscamos y que, en verdad, tenemos a la vuelta de la esquina. Éste es el ser que somos cuando nos vaciamos y no somos nada y, en consecuencia, somos todo, viviendo en una comunión fértil y desplegada de la vida. Cuando somos el grano de arena en la inmensidad del desierto, la gota de agua en lo abisal del océano, la estrella en la infinitud del firmamento. Y al tiempo descubrimos que somos desierto, océano y firmamento. Así que aceptémonos, abracémonos, integrémonos, sin fisuras, sin rechazos, sin equipajes, en un abrazo profundamente conmovedor por lo que somos y es, lo mismo en realidad.

Y éste es el destino que a todos nos espera, ésta es la senda que todos recorremos, éste es el fin último de la existencia: ser quienes somos y permitir que esa original, única y exclusiva manera que tiene la vida de hacernos se actualice en nuestra existencia, se encarne, descienda de la conciencia y se funda con la energía para manifestarse en un abrazo de reencuentro, en una disolución de las fronteras del querer ser del ego frente al ser del Espíritu, en una simple sensación de que todo está bien que nos mantiene en una vacuidad sin límites donde puede emerger, en un eterno presente sin tiempo, absolutamente todo.

Feliz, fértil y creativo 2010.

Fotografía: Sáhara 2003, mi primer encuentro con el desierto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso, gracias Aran
Agua Clara

Anónimo dijo...

Bellisimo, sin duda alguna; pero cómo se desviste el ser humano de lo que no es y simplemente es. Dóde y como empezar el abandono?

aranzazu dijo...

Relajándote, sin esfuerzo, atención sin tensión... práctica pura... habilidad natural... espontaneidad y flujo de la vida.
bss

Gontxu (Un Pobre Niño Pijo) dijo...

Hola Aranzazu! ¿como estas? veo que siempre en tu camino del desarrollo. Te invito a que te pases por mi Blog, ya que una Tia se ha metido contigo y con otros muy descaradamente.

besos Pijos

Gontxu