Movimiento de energías


Dicen quienes saben mucho de qi gong, de la teoría del yin y el yang y de los cinco elementos -y de otras prácticas-, entre ellos mi amigo Albert, que cualquier emoción, sentimiento o pensamiento no es más que energía en movimiento y que, en función de diversos factores, -entre ellos, la estación del año, el momento del ciclo menstrual, lo que has comido ese día o los precedentes, cuál ha sido tu práctica previa o qué aspectos de tu persona estás trabajando en esos momentos- la energía toma unos derroteros que pueden desconcertarte.

Ahora ya no me asusto ni me enojo por ellos y permito que fluyan libremente y puedan expresarse, vivirse, integrarse y trascenderse y en días como hoy, por ejemplo, las lágrimas afloran a mis ojos de manera natural y me inundan unas inmensas ganas de llorar y paso del profundo agradecimiento por la existencia y sus dones, por los maravillosos regalos diarios, a un dolor por el sufrimiento ajeno que me encoge cierta parte del alma -que siento, en forma física a la derecha del pecho-.

Y en días como éste permito que la energía pulule por los senderos que le plazca. No olvido, sin embargo, que puedo dirigirla, que a través de la concentración cultivada con la práctica de la meditación y de otras técnicas, puedo llevarla allí donde lo crea oportuno y sanar determinados bloqueos que pueda experimentar, en forma de dolores, pinchazos, vacíos o presencias constantes de intensidad. Pero, en días como éstos, me gusta abandonar el control, no dirigir nada, vivir todo como el sueño esponjoso y de nube de algodón que es, y abrirme a lo que es más grande que nosotros y permitir que se manifieste en forma de energía por mi cuerpo y recorra aquello que debe ser recorrido: cedo a su -mi- sabiduría espontánea y natural.

Y ésta es la parte del agradecimiento.

La parte del dolor por el mundo no es egocéntrica ni narcisista (yo, la gran doliente) sino que la experimento como una profunda compasión por el ser sufriente cercano o lejano. El hermano que es igual que yo, que merece cuanto yo merezco, que hasta que no esté sano y se libere de su sufrimiento no podrá sanar el mundo ni liberarse, pues él es parte inherente del mismo.

Y esos días me duele el mundo y me abate la inmensa pena por el dolor ajeno. Y lloro durante un tiempo, íntimo, de dentro, del mismo vientre de madre no fecunda, de la misma entraña de donde pertenezco y desde la que crezco, del lugar donde albergo la vida que está por nacer, que está por salir, en forma de palabras, de sonrisas, de gestos amables de cariño, de madre sin hijos dando vida allí donde va, porque el nutrir se ha convertido en parte de mi ser: no soy yo sino dando, alimentando, nutriéndome de mi propio acto de dar...

Y siento el vientre grande y poderoso, contenedor de mil guerreros y de mil princesas, recipiente de mil soles y mil lunas, depositario de la luz y la sombra, de la dualidad no dual, del uno sin dos en germen, aún por evolucionar. Nido que alberga el mar de la creatividad que se manifiesta en mis dedos al escribir estas palabras, en mi voz al pronunciar aquéllas, en mis labios al esbozar una sonrisa, en mis alas que te abrazan, en mis manos que te acarician y te ayudan a sobrellevar el dolor, en mi ser entero que te alienta y te impele a continuar adelante cuando crees que no puedes más.

Desde aquí, hermano que sufre, te digo no estás solo. Es más, te digo lo estás haciendo muy bien: sólo quien se atreve a atravesar la senda del sufrimiento y se compromete con una verdadera práctica transformadora, radical, auténtica, alcanza la Luz...

Y luego.. luego se da cuenta de que la Luz siempre estuvo aquí y de que Él siempre fue El Que Es.

Con amor...
Siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias compañera. Con amor, Fausta

merche dijo...

Que bonitas palabras salidas desde tu propio ser, desde tu propia luz, que razon tienes....
Pero como tu dices no estamos solos, me uno a ti en este emocionante camino del crecer, del saber y sobretodo del lograr atravesar la senda del sufrimiento para saber quienes somos realmente...
Te quiero, eres todo Luz....

Desde unos cuantos kilometros alejados me siento mas cerca que nunca de mi tierra, de mi ser, de mis compañeros de viaje....
Gracias por estar aqui, por existir...