Lágrimas


A veces lloro por estar atrapada en mi cuerpo.
Por no ser etérea e invisible y habitar en otras dimensiones menos densas y más sutiles.
Lloro porque sé que provengo de allí y estoy lejos de casa.
Invariablemente, cuando lloro por ello pienso en mi madre.
Ella es mi nexo de unión entre mi mundo prenatal y el que habito ahora.
Lloro. Lloro mucho. Por lo que extraño, por lo que añoro.
Lágrimas por lo perdido y por lo ganado, por la sombra y por la luz.
Porque a veces me cuesta desenvolverme en este mundo material y concreto,
porque yo tengo más facilidad para manejarme con lo abstracto.
Lloro por el sufrimiento del mundo, por lo equivocados que a veces estamos, por cuanto daño nos creamos a nosotros mismos y a nuestro alrededor.
Lloro porque conociendo nuestra esencia divina nos vemos limitados a esta existencia mezquina.
Lloro porque me duelo, me dueles y me duele. Y también lloro, y mucho, por cuanto yo duelo.
Lloro porque me deshago de amor por el mundo, por la humanidad, por el universo y por el propio Amor.
¿Es esto Ágape? ¿Es éste el Amor que destroza el Corazón y lo colma de Infinito? ¿Es ésta la muerte de mi ego y el nacimiento de mi alma? ¿Es tal vez -aún más- la muerte de mi alma y el nacimiento de mi Ser?
Ójala sea así. No me importa pues el dolor, el sufrimiento, el espinoso camino que ahora atravieso. Mi nombre, Aránzazu, significa campo de espinas: tras ellas está el corazón de la Rosa.
Que todo sufrimiento sea bienvenido si es para liberar mi alma y la de todos los seres. Que la Luz de la Conciencia ilumine a cada Ser. Que todo dolor se transforme en esencia de Amor, Paz y Luz para el Infinito Ahora y el Uno Todo. Y que todas lágrimas, propias y ajenas, nuestras al fin y al cabo, sean purificadas en el Estanque de la Felicidad.
Con amor. A todos los seres.

PD Voy a recuperar a mi mamá.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

nena!!!! ja he llegit!!! tot anira be!!

una forta abraçada!

maria

elsacelsius dijo...

A tu mamá jamás la perdiste, pues siempre la llevaste en tu corazón y los seres existen en nosotros , en nuestro recuerdo y en nuestros sentimientos, mientras los recordemos serán nuestros y estarán con nosotros.