Un monje le preguntó a Wei Kuan:

- ¿Dónde está el Tao?
- Justo delante de nosotros.
- ¿Por qué no lo vemos?
- No puedes verlo debido a tu egotismo.
- Si no puedo verlo debido a mi egotismo, ¿acaso lo ve vuestra reverencia?
- Mientras haya un "tú y yo" la situación se complica y no se ve el Tao.
- Y cuando no hay ni "tú" ni "yo", ¿se ve el Tao?
- Cuando no hay ni "tú" ni "yo", ¿quién queda para ver? 

Wei Kuan

1 comentario:

José Antonio Ruiz Rodríguez dijo...

ARANZAZU, y sin embargo es así. Al leer el texto, lo comprendo. "El Tao está justo delante de nosotros". Tan sólo hace falta cerrar los ojos y olvidarse de uno mismo, difuminar los propios límites.

Gracias por compartir con todos esta hermosa historia. Un fuerte abrazo.