La contemplación del rostro original


Sentado en silencio, percibe lo que está sentado ahí.
Explora el cuerpo en el que te sientas.
Observa el fascinante campo de sensaciones que llamamos "cuerpo".
Date cuenta de la insuficiencia de las palabras para describir lo que sientes.
Esa sensación de simplemente ser, reverberando por todo el cuerpo.
Sumérgete en esa sensación hasta la sutil vivencia mediante la cual la sensación es conocida.
Percibe la sensacion dentro de la sensación.

Asiéntate en esa sensación de ser, en esa vitalidad que vibra en cada célula.
Descansa en el ser.

Siéntate en silencio y date cuenta.
Deja que la consciencia se sumerja en sí misma.
Date cuenta de que te das cuenta.
Experimenta directamente esa sensación mediante la cual imaginas que existes.
Adéntrate en ella incondicionalmente.
¿Tiene un origen?
¿Tiene un final?
¿Hay solamente una sensación de ser, eterna, no nacida e imperecedera?
No preguntes a la mente que siempre se autolimita con definiciones.
Pregúntale al corazón que no sabe de nombres, pero que mora siempre en ella.
Descansa en el ser.

Stephen Levine

Que tu meditación sea sencilla. No trates de volverla espiritual o compleja. Sencillamente, siéntate sin una meta especial, sin estrategia alguna. Los pensamientos vienen y van, como las nubes en el silencioso cielo.

De El nirvana aquí y ahora de Josh Baran

2 comentarios:

Z. dijo...

Hola Aránzazu: Un texto extraordinario, sólo leyéndolo parece que lo alcanzas. Sobretodo el "Date cuenta de que te das cuenta." Ese darse cuenta y sentirse siendo es lo más real que podemos sentir.
Gracias por estas palabras.
Un abrazo!

Soledad dijo...

Cierto.