
Interesante artículo de Villalba.


Carmelo Urso
Carlos Ibarra Castellanos
Hace dos milenios, decía el Maestro Jesús: "Pedís y no recibís, porque pedís mal…". En otro célebre pasaje bíblico, el Nazareno declara de manera tajante: "Os digo que cualquiera que diga a este monte Quítate y échate en el mar, y no dude en su corazón, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá".
Estas lapidarias sentencias del Cristo nos hacen preguntarnos: ¿por qué nuestra oración es a veces eficaz y a veces no? Cuando elevamos nuestras plegarias al Ser Superior, ¿existe alguna manera idónea de hacerlo? O para decirlo con palabras modernas, ¿existe una tecnología o ciencia particular de la oración?
La oración científica: una tecnología espiritual con milenios de antigüedad
La expresión oración científica parecerá a algunos un sin sentido. No obstante, ha sido utilizada por diversos autores en el curso de los últimos dos siglos.
A principios del siglo XX, el pensador norteamericano Emmett Fox afirmaba que "la oración científica te hará, tarde o temprano apto para salir tú mismo, o para sacar a otros, de cualquier dificultad existente sobre la faz de la tierra. Es la llave de oro de la armonía y de la felicidad. Todo lo que tienes que hacer es esto: dejar de pensar en la dificultad, y en su lugar pensar en Dios. No hay diferencia en la clase de dificultad que sea, puede ser grande o pequeña, pero sea lo que fuere, simplemente deja de pensar en ello y en su lugar piensa en Dios".
A mediados del siglo pasado, para la entrañable escritora venezolana Conny Méndez, la oración científica implicaba que "si tú logras elevar tu pensamiento suficientemente en altura, el problema se resolverá él mismo. En realidad ése es tu único problema: el de elevar tu pensamiento. Tanto más "difícil" sea el problema, lo cual significa que tanto más enterrado esté en tu subconsciente ese concepto, más elevada tendrás que llevar tu conciencia". Concuerda nuestra afable paisana con el legendario físico judeo-alemán Albert Einstein: "no podemos resolver un problema con el mismo nivel de pensamiento que lo creó".
En la novena década del siglo XX, el antropólogo estadounidense Greg Bradden, en su libro El Efecto Isaías, señalaba: "hay una poderosa relación entre lo que pasa en nuestro mundo interior de sentimientos y las condiciones del mundo que nos rodea. Experimentos recientes en la física cuántica lo demuestran. Nuestro mundo exterior de acción refleja nuestro mundo interior de sentimientos: esto se materializa sintiendo nuestras plegarias como si ya hubiesen sido respondidas. Cuando sentimos anticipada gratitud con respecto al cumplimiento de nuestras oraciones, atraemos nuevas posibilidades en nuestras vidas".
Prosigue Bradden: "los resultados de nuestra vida se engranan perfectamente con los sentimientos que experimentamos; sólo así entendemos lo que ocurre cuando nuestras oraciones no son respondidas. Cuando oramos para sanar nuestro cuerpo o nuestras relaciones, mientras experimentamos enojo, celos o furia, ¿nos sorprende ver que esas nocivas emociones se reflejen en enfermedades y perturbadas relaciones de familia, escuela y trabajo?".
Orar para desarrollar el libre albedrío y permanecer en el presente
Si nuestras circunstancias externas están determinadas por nuestro mundo interno, entonces la oración puede convertirse en una potente herramienta para desarrollar el libre albedrío. ¿Podemos afirmar que tenemos libre albedrío mientras estemos limitados por esos condicionamientos mentales adquiridos en el pasado, por esas emociones negativas que sabotean nuestras iniciativas y nos impiden desarrollar una intimidad cada vez más profunda con Dios?
Dios –vale decir, la realidad trascendente o Yo superior- es perfecto en el tiempo presente. Al respecto, dice la ya citada Conny Méndez: "No tiene defectos. No existe en Él la muerte, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la lucha, ni la guerra, ni lo feo, ni lo malo". Sólo orando con este potente sentimiento de certidumbre, podremos despertar a Su imagen y semejanza, y recibir los infinitos dones que nos depara Su realidad.
En la irrealidad del miedo –lejos, muy lejos de la confianza que nos confiere el libre albedrío- nuestras oraciones son petardos inútiles que estallan en la hueca estridencia de la pérdida y la derrota. En nuestro caso, se nos enseñó desde niños a dirigir nuestras plegarias a Dios; no obstante, con el tiempo, dejamos de sintonizarnos emocionalmente con esos inspiradores versos de infancia para entonarlos de manera mecánica y ritualista, o peor aún, olvidarlos. En ese momento, nuestras plegarias –si es que nos tomábamos la molestia de proferirlas- se tornaron absolutamente ineficaces.
La oración científica que nos armoniza con el Ser Supremo es de índole estrictamente personal. No importa si oramos en la soledad de una ermita o en la muchedumbre de una adoración colectiva: lo relevante es que, en nuestro fuero interno, elevemos nuestro nivel de pensamiento y conciencia para generar una oración que esté en armonía con esa realidad trascendente que sólo puede ser develada por el Poder Superior en el instante santo del tiempo presente.
Desarrollando nuestra particular manera de orar
Desarrollar nuestra manera particular de orar –única, inimitable e irrepetible- implicará una búsqueda que nos llevará por los más diversos caminos psicológicos. Abarca un abanico de posibilidades tales como la voraz lectura de libros, contemplar las maravillas de la naturaleza, encerrarse en la inefable quietud de nuestro cuarto o asistir a las más diversas iglesias o grupos de sanación. Se trata, en última instancia, de hallar las vías idóneas para experimentar una profunda sensación de intimidad con Dios, ya que en Su Divinidad radica la nuestra.
Orar nos libera de las culpas pasadas y de los miedos al porvenir, requerimiento indispensable para experimentar esa libertad financiera, laboral, emocional, material y espiritual que eleva exponencialmente nuestra calidad de vida. Nuestra voluntad como individuos o sociedades no es ser prisioneros del miedo. Liberados de los condicionamientos de la mente, nuestra voluntad –que se hace una con la del Ser Superior- no tiene límites.
Nuestro planeta, hermoso lucero que acuna el milagro de la existencia, aguarda con impaciencia la libertad y la paz que le otorgaremos cuando cada uno de nosotros reconozca que tiene el poder de transformarse a sí mismo y a su entorno a través de la ciencia sanadora de la oración.
La sanación es el camino del corazón.
Cuando nos convertimos en amor en acción es cuando existe la posibilidad de autosanación y de sanación del Otro.
El verdadero camino del servicio, del ser útil a la humanidad y a
Se trata no tan sólo de recorrer el camino que surge como expresión pura de tu esencia -el camino del corazón- aquello para lo que sientes que has nacido y encarnado, sino de ser
El universo es un universo de amor, es, en realidad, un y el definitivo y único acto de amor, del cual formamos parte. Es el denominador común, el alfa y omega, la verdad. El aspecto absoluto de Dios.
Hasta abrirnos verdaderamente a nuestro corazón, vivimos instalados en alguno de los otros centros: el instintivo y de acción o el intelectual y de razón.
Es el corazón el puente entre ambos, donde el acto y la energía se transforman en servicio y la idea y la sabiduría se tornan pura expresión.
Amor en movimiento, eso somos al instalarnos en el corazón.
Meditamos en la ventana abierta al universo que es el centro de nuestro ser. Colocamos allí nuestra atención, en la observación y aceptación de lo que surge a cada instante e integramos, amando, aquellas partes de nuestro ser que hemos rechazado e ignorado, las observamos, las reconocemos… las amamos.
Dirigimos nuestra intención a la apertura y el profundo anhelo de servicio al resto de la humanidad, desplegando las alas de nuestro corazón en un vuelo hacia la felicidad de todos los seres.
Percibimos, sentimos, experimentamos como el acotamiento de nuestras fronteras es pura ilusión, fruto de la ignorancia, en forma de egoísmo y separatividad, de deseo o aversión, de miedo y falta de confianza en la naturaleza benefactora de la existencia.
Tratándonos con amor todo se transforma, todo se disuelve.
Todo es diáfano y retroalimentador.
Todo es esencia pura.
Existencia, conciencia y beatitud.
Vivamos pues como dijo alguien, con los pies en la tierra, la cabeza en el cielo y el corazón en los seres.
Transformando siempre.
En infinita espiral de amor.
* Imagen creada por Susan y Francisco Pérez de Villar Martín¿Desde cuándo sabe que la música cura?
A los 5 años percibí claramente la magia y la influencia de la música sobre las personas.
¿Cómo?
Mi madre era muy modesta, pero cuando tocaba el piano se convertía en una gran persona. Mi padre no pudo estudiar, pero cuando cantaba era como un rey. Empleo la música y mi voz para ayudar a los enfermos en un gran hospital.
¿Y qué les canta?
Las investigaciones demuestran que si un enfermo escucha la música que le gusta, mejora su estado general. Así que yo les pregunto qué tipo de música les gusta, y si me dicen que ópera, pues les canto ópera.
¿A los pies de la cama del hospital?
Sí, y en los miles de casos que trato en el hospital desde 1976, todos documentados, queda claro que mejoran y necesitan menor cantidad de medicación. Mi repertorio, debido al gran abanico de edades que trato, ha de ser muy amplio.
¿A qué tipo de pacientes se enfrenta?
Muchos niños con discapacidades tanto mentales como físicas, síndrome de Asperger, bebés prematuros, niños y adultos con desordenes psiquiátricos, enfermos terminales y moribundos.
¿Les acompaña en el paso de la vida a la muerte?
Sí, y es una experiencia maravillosa, un momento mágico en el que se manifiesta un respeto muy profundo por la vida. Escuchando las cosas que son importantes para esas personas en tránsito, aprendo a vivir mejor.
¿Qué le dicen?
Que pase más tiempo con personas que con cosas. Más tiempo amando a mi pareja, cuidando de mis hijos, compartiendo con mis amigos, que trabajando. Me insisten en que deje las preocupaciones de mañana a un lado, me advierten que el miedo a no tener es una gran trampa. Todos descubren, en esas circunstancias, la felicidad y el poder del momento presente. Y también me insisten en que ya es hora de que me vaya a casa.
Ya.
A menudo siento que mi sabiduría es insuficiente para tratar con los enfermos; entonces ellos me dicen que pueden percibir las intenciones de mi corazón y que eso es lo esencial. Hay una frase que no estoy segura de que usted quiera escuchar...
Sí quiero, sí.
Los creyentes dicen que la esencia de mi poder está más allá de mí. Conecto con ellos de una manera muy profunda. ¿Nunca le ha ocurrido estar con alguien y no necesitar decir nada para entenderlo todo?... En ese mutuo entendimiento profundo que roza la comprensión del todo, la música es un canal poderoso.
También tratará ateos y gente que teme a la muerte. ¿Cuáles son sus experiencias?
Todas son hermosas. Yo escribo con los pacientes canciones en las que explican sus sentimientos, sus miedos. Y cuando hay que dar a los familiares malas noticias, los convoco alrededor de la cama y cantamos.
¿Todos juntos?
Sí, el paciente, los familiares, las enfermeras, los médicos y yo; a todos les pido que canten conmigo o toquen un instrumento.
El médico debe de quedarse a cuadros.
"Me expulsaron de Chile como religiosa y volví como laica"
65 años. Nací en Alemania y vivo en Santiago de Chile, en la población Quinta Bella, famosa por sus delincuentes. Estudié 4 años de Medicina y soy enfermera diplomada. Pertenezco a la teología de la liberación. Para los judíos, el nombre de Dios es Estoy Contigo,y así lo vivo
IMA SANCHÍS
¿Por qué una señorita de Baviera, familia de políticos, eligió la miseria?
Yo quería evangelizar (... cosa que ahora jamás se me ocurriría) a los chinos o ir a trabajar con los leprosos en India. Pero hace 40 años me mandaron a Chile a servir a los ricos y me enamoré de los pobres.
La obediencia debería ser a la propia conciencia y no a la madre superiora...
Me inculcaron que los superiores saben mejor que tú interpretar la voluntad de Dios; hoy no pienso así. Pedí permiso para ir, durante mi tiempo libre, a trabajar con los pobres, gente que vivía en casas hechas con cajas de fruta y techo de cartón; sin agua, luz ni alcantarillado. Una población, Quinta Bella, llena de niños con el vientre hinchado.
¿La primera vez que veía la pobreza?
Sí, entré en shock, 3.000 personas en extrema miseria. Me sorprendió ver cómo trabajando a destajo no les llegaba para alimentar a sus hijos. Urgía hacer algo y me sentí impotente. Los pobres me rechazaron, no querían nada con la Iglesia, que servía a la oligarquía y abandonaba a los pobres.
¿Qué hizo?
Me ofrecí voluntaria en los servicios estatales de salud para ese barrio; me fueron tomando confianza y me dejé guiar por las mujeres: "¿Qué puedo hacer", les preguntaba. "Una olla comunitaria". Mendigando por los supermercados conseguía comida para alimentar a 150 niños. Yo pensaba que iba a enseñar, pero lo que hice fue aprender.
¿El qué?
Estrategias de supervivencia. Con las abuelas y las mujeres que no trabajaban montamos el jardín de infancia, eran sus ideas.
¿Y por qué no lo hicieron antes?
Yo podía aportarles la organización; ellos, la idea de que la solidaridad está por delante de todo. El hoy por ti y mañana por mí es ley entre los pobres. En el último huracán hice una colecta en la iglesia y recaudé 90 euros.
¿Eso es mucho?
Sí, teniendo en cuenta que lo que ofrecían era el dinero de la comida de la familia de un día, pero todos estaban felices de colaborar. Su equipaje es más ligero. A los ricos les suele costar dar incluso lo que les sobra.
¿Cómo vivía esa contradicción entre el mundo rico y el pobre?
Me encontraba en medio de dos mundos: el sueño de unos de una sociedad más justa que representaba Allende, y el miedo de otros a perder sus privilegios. Acabé viviendo con los pobres, y no sin problemas. Allende vino a visitarme y la congregación me mandó de vuelta a Alemania. Tras el golpe militar, decidí dejar la orden y regresar como laica pese a que quería seguir comprometida religiosamente.
... ¿Necesita a una Iglesia que durante siete siglos prohibió a la mujer cantar en los templos porque ensuciábamos el aire?
Creo que desde dentro y con mucho amor se puede revolucionar la Iglesia. Un cardenal de Santiago aceptó que creara la Comunidad de Jesús con otras mujeres jóvenes.
¿Cuál fue su siguiente desacuerdo?
Pinochet prohibió la contracepción: en las revisiones ginecológicas, se les retiraba el diu a las mujeres, el método anticonceptivo más utilizado en Chile. El resultado fue un crecimiento brutal de la natalidad. Yo tengo un centro de salud que atiende a 3.500 mujeres y vi morir a muchas tras abortos clandestinos, así que decidimos continuar con la planificación familiar en nuestro centro.
La credibilidad de la Iglesia se sostiene gracias a gente como usted.
Yo también crecí con esa imagen de Dios piramidal: primero el Papa, luego los obispos, los sacerdotes y, por último, los creyentes. Pero hoy la imagen de Dios de muchos religiosos es la imagen de la comunidad.
La jerarquía se atreve a excomulgar a homosexuales y prohíbe a la mujer divulgar la palabra de Dios. ¿Poder y miedo?
Sí, e ignorancia. Yo doy misa, y es muy gozoso. Ahora voy al congreso de los católicos en Alemania para decirles a las mujeres que tienen que pelear por su lugar y no esperar a que se lo concedan. Hombres y mujeres debemos construir hombro con hombro.
¿Cómo sobrevivió a Pinochet?
De milagro: me han puesto el cuchillo en el cuello muchas veces y han buscado armas en nuestros jardines de infancia. He visto cómo los militares desmontaban la solidaridad, prohibieron las ollas comunitarias y cualquier tipo de reunión vecinal.
Ahora es usted asidua del Parlamento.
Les propongo leyes que promuevan la igualdad. Cuando acabó la dictadura creamos la fundación Cristo Vive, con ambulatorios, escuelas de artesanía para mujeres, de oficios para jóvenes, centros de desintoxicación... que son modelo para todo el Estado.
¿Una fundación sostenible?
Ese era mi proyecto, pero en 1991, con la democracia, el individualismo se hizo carne. Cuando todavía gobernaba Pinochet hice el responso en el velorio de una casa muy pobre; la televisión estaba encendida...
La ventana al paraíso de los pobres.
... Se veía un chico subiendo, decidido, unas escaleras y sobre la imagen se leía: "Si te impones y piensas en ti mismo, triunfarás".
¿Cómo invertir esa tendencia egoísta?
¡Cómo, desde vuestra infinita humildad, habéis aprendido por el camino junto a nosotros y no habéis temido hacernos mejores, antes al contrario, os habéis esforzado por hacernos mejores que vosotros mismos!
¡Cómo nos distéis fundamento, raíces, y después -sabios como los buenos maestros- alas para que volásemos y fuésemos libres y conociéramos el mundo y sus entresijos!
"El estrés va de dentro afuera, y no al contrario"
44 años. Nací en San Sebastián y vivo en Palma de Mallorca. Tengo pareja y dos hijos universitarios. Licenciado en Biología, trabajo en el ámbito de la reducción de estrés y el liderazgo. ¿Mi idea política? Necesitamos vivir en la Tierra con más armonía. Practico el budismo
IMA SANCHÍS
Usted criaba peces.
Sí, era ejecutivo de una multinacional noruega. Hubo las típicas luchas de poder yme tomé un año sabático para pensar qué otras cosas podía hacer con mi vida.
¿Dónde acabó?
En el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, en la clínica de Reducción de Estrés, formándome con su fundador, el doctor Jon Kabat-Zinn. Su programa se imparte en 240 instituciones de EE. UU.
El estrés afecta a uno de cada cinco trabajadores europeos, ¿qué propone?
Desarrollar el equilibrio interior, la capacidad de parar y observar antes de actuar, y responder en vez de reaccionar. Utilizamos el yoga para reequilibrar el cuerpo y la meditación para equilibrar la mente. Hay que descentrarse de uno mismo.
¿Descentrarse?
Observar los pensamientos y las emociones que uno tiene con más curiosidad y menos preocupación, y entender el proceso por el cual los pensamientos y las emociones se van entrelazando hasta hacernos perder el equilibrio interno.
Curioso, un biólogo en estos temas...
Me atrajo esta técnica porque puede medir sus resultados. La depresión, la ansiedad, la hostilidad y la somatización se reducen un 35%. Y al bajar los ciclos de rumiación, disminuye la afectividad negativa.
¿Rumiación, pensar como un rumiante?
Sí, comerse el coco con cosas del pasado que causan sufrimiento, bajan la autoestima y la eficacia. En una sesión de dos horas y media los niveles hormonales de cortisol, la hormona del estrés, se reducen un 40%.
¿Cuáles son las pautas fundamentales?
Desarrollar la conciencia plena, la capacidad de darnos cuenta de lo que está pasándonos sin juzgar si es bueno o malo. Habilitar un control de calidad de nuestro proceso de pensamiento y de nuestro grado de conexión con la realidad que estamos viviendo. A menudo, como la realidad no nos gusta, luchamos psicológicamente contra ella, y esa lucha nos desconecta de lo que sucede.
Vivir momento a momento.
Sí, y desarrollar la autocompasión.
La repetición de los errores es muy puñetera y a veces te hartas de ti mismo.
A mayor grado de inconsciencia, más repetición de errores. En el estrés hay mucha reactividad, genera unas emociones que llevan a actuar de forma impulsiva. Cuando logras hacer una pausa entre el estímulo y la reacción, la impulsividad disminuye. Para ello, es básico darte cuenta de cuándo estás empezando a calentarte.
¿Contar hasta diez?
Tener una mejor autoconciencia, es decir, cómo soy, qué cosas me encienden y qué es lo que puedo hacer en lugar de explotar. Muchas veces, ante los juicios que nos hacen reaccionamos de forma defensiva o atacando, lo cual no es muy efectivo desde el punto de vista de la relación interpersonal. Pero veámoslo desde otro punto de vista.
Veámoslo.
El juicio de otro, aunque no me guste, es interesante porque me está dando información de mí mismo y de él. Si reprimo una emoción, me provoca más tensión, y si la ignoro, sigue condicionando mi comportamiento. Hay que desarrollar la conciencia de cuál es mi emoción y ver la mejor manera de expresarla dentro del contexto, la situación y mis objetivos.
¿Por qué es mejor el yoga que el boxeo?
El yoga es estar consciente del cuerpo y de la respiración; normalmente, en cambio, al hacer footing u otro deporte se desconecta la mente del cuerpo: mientras tu cuerpo corre, tú sigues pensando en tus problemas. El yoga activa el sistema simpático y el parasimpático, porque tensa y relaja. En los gimnasios casi todo es tensión.
¿Qué más?
Hay que cuidar la alimentación. El estrés conlleva unas pautas de alimentación poco sanas: se come a deshoras, rápido, y se toman excitantes. Ese comportamiento realimenta el estrés. Y lo mismo podemos decir de la comunicación: cuando hay estrés, la comunicación va de la agresividad a la pasividad, y ambas provocan más estrés.
¿El camino de en medio?
Desarrollar la asertividad: qué es lo que digo, cómo lo digo, cuál es su efecto en otras personas y en mí mismo; y cómo se puede desarrollar una comunicación más consciente, plena y profunda. Y nos queda otro elemento fundamental.
¿Dormir suficientes horas?
La gestión del tiempo, es decir: a qué dedico mi tiempo y mi energía. Es imprescindible dedicar un tiempo a uno mismo, sus ilusiones y proyectos. Debemos tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre nuestra felicidad y entender que el estrés es algo que se genera dentro y no fuera.
Todo desemboca en el sentido de la vida.
Las personas más resistentes al estrés presentan tres características: gran sentido del compromiso; control de su propia vida pero sin querer controlarlo todo, y capacidad de afrontar los desafíos.
... Comprenden que la vida es cambio.
Sí, que hay salud y luego enfermedad, amor y desamor. De lo bueno podemos disfrutar y de lo malo, aprender. Pensamos que la realidad externa es una cosa y que nuestra realidad interna es otra, pero son inseparables: la única manera de transformar la realidad externa es transformando la interna.
"Para ser persona, hace falta ser monje y político"
Tengo 6.000 años: los viví con los hombres que nos precedieron. Nací en Barcelona de hindú y catalana. Soy sacerdote católico, pero no un funcionario del Vaticano. Todo ser humano, y no sólo los profesionales, tiene vocación de monje y político: si no la realiza, está incompleto
LLUÍS AMIGUET
Ahora publico mi Obra completa...
Obra completa: ¿no es un oxímoron?
Lo es. Además, yo sigo todavía vivo...
Doy fe.
He pasado 80 años escribiendo y lo dejo ahí todo como un testimonio...
Sé que más que escribir, reescribe...
Hasta 27 veces reescribí De la mística...
... Y que jamás lee en público.
No hay que preparar el discurso, sino al orador. Yo no preparo los textos para leerlos en público, sino que me preparo a mí mismo en cada momento de mi vida para ser capaz de hablar.
Y sus silencios también se escuchan.
El silencio forja el sentido. Y lo estamos abandonando a cambio de una superficialidad banal e insulsa. Ruido a todas horas en todas partes para no tener que pensar.
No todos podemos ser monjes...
¡Todos estamos llamados a la meditación! ¡Todos la necesitamos! También todos necesitamos la soledad y el silencio tanto como la sociedad y las palabras.
... Ni políticos.
Ese es el grave error de nuestro tiempo: dejar la mística y la política a los profesionales. La vida espiritual y la vida política no son oficios, son dimensiones irrenunciables de cada uno de nosotros.
Que exigen esfuerzo: más cómodo delegarlas y luego quejarse de los delegados.
Todos estamos llamados a realizarnos en ellas. Sólo si somos todos políticos y monjes podremos realizarnos plenamente como personas. Si no, somos incompletos.
Vida completa: ¿otra contradicción?
Sobre lo que usted pregunta, la duración y el fin de la vida, me he inventado una palabrita, tempiternitat, que no es un tiempo ni largo ni corto, sino único...
No podemos decidir la duración, pero sí la intensidad de nuestras vidas.
La intensidad es parte de la singularidad. Somos singulares. Somos únicos... Miserere Domine, apiádate, Señor, porque ego sum pauper,soy pobre...¡Et unicuus! Y único, dice el salmo latino. ... ¡Unicuus! Esta singularidad... Perdone... Perdone... Que me emocione...
Es emocionante.
¡Cada uno de nosotros es único!
...
Si alguien le dice que usted le gusta porque le recuerda a alguien, es que no le ama: cada uno de nosotros es único e irrepetible. Pero esa singularidad sólo podemos vivirla si renunciamos al pasado, que es sólo un recuerdo, y al futuro, que es sólo una ilusión, y vivimos en el presente tempiterno.
Usted ha vivido y ha creído: ha sido sacerdote del Opus Dei en Roma, budista e hinduísta en la India...
La fe no tiene objeto. La fe no tiene complemento.
Y ha vivido ¿cuántos años...?
Seis mil años al menos. Yo no soy individualista: deploro el individualismo egotista que nos impele a encerrarnos en nosotros mismos y nuestras circunstancias; yo he vivido también en esos hombres que vivieron seis mil años antes que nosotros y me siento igualmente responsable de sus vidas...
... ¿Y de sus crímenes?
Sí, también soy responsable de sus crímenes y culpas y sé que puedo lavarlos viviendo rectamente. Vivo cada momento convencido de que la vida es un don único como yo... ¡Qué alegría ser consciente de eso!
¿Usted lo es desde niño?
Mi padre era hindú y mi madre catalana.
Hoy ya no es una mezcla tan exótica.
La inmigración tiene un peligro, el de banalizar su cultura y la nuestra en una amalgama insulsa; de nuevo la superficialidad nos amenaza, pero la mezcla es también una oportunidad de profunda comunión; la de asimilarlos a ellos... ¡Y asimilarnos a ellos!
Sin mezcla, no hay fecundidad.
Por eso necesitamos asimilarlos a ellos y asimilarnos a ellos: ninguna cultura que se encierra en sí misma sobrevive.
¿Sigue siendo usted sacerdote?
Sí, celebro misa. Dependo de la diócesis de Varanasi (Benarés). Soy sacerdote, pero no un funcionario vaticano, aunque en comunión con Roma. Y, en la cadena del saber que formaron mis maestros hasta mí, distingo a Jesús pero no separo a Jesús de Cristo.
¿Y sus alumnos?
Soy alumno: me doctoré en Química y en Filosofía y después seguí siendo alumno con mis alumnos en la Divinity School de Harvard, en la Universidad de California...
¿Por qué volvió de América?
¡Cómo cuidan a sus profesores allí! Trabajé y enseñé y aprendí mucho y bien en América, y me sentí querido y estimulado...
Cincuenta libros: miles de artículos.
Y la palabra: ¡cuántos amigos en cada clase!
Pero volvió.
Hubo un momento en que era feliz allí en el campus, en una casa magnífica, profesor, todo cuanto se pueda desear, unas bibliotecas inacabables y mucho cariño... Pero sentí que mi sitio estaba aquí, Tavertet, entre estos muros y montañas... ¿Escucha qué silencio?
¿Recuerda a algún alumno en especial?
Hoy me han escrito varios alumnos de California. ¡Cuánto cariño en sus palabras!
Regálenos algún pensamiento de los Veda que tradujo del sánscrito (Fragmenta)
La muerte no muere y por lo tanto en la muerte misma está la inmortalidad.
"Aquella playa blanca, el agua negra, la jungla verde..."
Tengo 42 años. Nací en Sudáfrica y vivo en Suiza. Soy explorador. Estoy casado y tengo dos hijas, Anika (15) y Jessica (14). ¿Política? Mi país es la Tierra. ¿Dios? Creo en una fuerza superior. Preparo una exploración educativa de cuatro años por todos los mares y continentes
VICTOR-M. AMELA
No sabía que todavía quedaran exploradores…
Toda la Tierra está explorada, sí... Pero hay algo que queda por explorar.
¿El qué?
Lo que sucede dentro de uno cuando viaja en ciertas condiciones.
¿En qué condiciones viaja?
Sin vehículos de motor, durante largas distancias, sin presencia humana, con clima extremo… En esos viajes suceden cosas.
¿Adónde ha viajado así?
En el 2006 partí del cabo Artichesky (Rusia) a pie, y tras 60 días llegué al Polo Norte, con temperaturas de -60 º C.
Otro.
En el 2004 salí de Noruega y fui el primero en circunnavegar el Polo Norte sin motores: en barca, kayak, ski kite (esquí arrastrado por cometa) y a pie, tres meses.
¿Qué comía?
Arrastré un trineo con 180 kilos de comida durante 20.000 kilómetros por los hielos de Groenlandia, Canadá, Alaska y Siberia.
Son ganas.
Gozo. Pero lo mejor fueron los 18 meses en que circundé la Tierra por su ecuador sin usar vehículos motorizados.
¿Por dónde pasó?
Salí de Gabón, crucé el Atlántico en catamarán, caminé de Brasil a Ecuador por el corazón de la selva amazónica, atravesé los Andes, crucé el Pacífico en catamarán pasando por las Galápagos hasta Indonesia, atravesé las junglas de Sumatra y Borneo a pie y en bote, y en trimarán el océano Índico hasta África, que recorrí hasta Gabón.
¿Por qué?
¡Nací explorador! Nací con esta curiosidad de querer conocer qué hay más allá.
¿Cómo empezó?
A los 8 años mi padre me regaló una bicicleta. ¡Qué alegría! Quise ir a visitar a mi tío y me dejó ir solo, con la condición de que "a las seis, en casa". Yo tenía dos tíos: uno vivía a 10 kilómetros; el otro, a 300. Mi padre creyó que pedaleaba hacia el primero...
Y no.
Cuando vio que no volvía a las seis, llamó al primer tío: no sabía nada de mí. Mi padre comprendió... ¡Tenía un hijo explorador!
¿Cómo acabó la cosa?
Vino en mi busca en coche, y no me riñó, sólo me dijo: "En un día no puedes cubrir 300 kilómetros, no te engañes". ¡Fue mi primera gran lección como explorador! Di la verdad: que vas de aquí a aquí, sin trampas.
¿Cómo llegó a explorador profesional?
Lo razonable es quedarse en casa, calentito y tranquilo... Pero si te atrae lo desconocido, pese a pasar fatigas, soledad, hambre, frío..., es que quieres saber quién eres tú.
¿Ya lo sabe?
En cada viaje aprendo algo en mí. Empecé a los 18 años, alistándome en las fuerzas especiales sudafricanas: se alistan 4.000, y al año, quedan sólo los 4 mejores. Estaba ya en la penúltima fase, muy orgulloso, cuando mi padre me llamó: "Tengo cáncer, me queda un mes de vida. ¡Cuida de mamá y de tu hermana!", me pidió. Tras el entierro, aprendí otra cosa muy importante.
¿Qué?
Me sentía triste por no acabar mis pruebas. Le pregunté a mi madre: "¿Me dejas?". Y esa mujer que acababa de perder a su marido de 40 años ¡soltó a su hijo de 18 años! Da a tus hijos educación y seguridad, ¡y deja que vuelen libres, pues toda la Tierra es su casa!
Y desde luego que ha volado, usted.
Es normal que haga todo lo que hago. A menudo me preguntan: "¿Y no te juegas demasiado la vida?". ¡Jugarme la vida sería no hacer lo que hago! Cada uno tenemos nuestro lugar en el puzzle humano, y el mío es este.
Conocer lugares fabulosos.
Y contarlo, para ensanchar el mundo y que lo sintamos todos como nuestro hogar.
Comparta con los lectores tres lugares bellos en que haya gozado.
Amazonia, río Negro: una franja de playa blanquísima entre el agua negra y la jungla verde intenso. Y yo solo, viendo una tortuga volver rauda al agua tras poner sus huevos en la arena... ¡Vida renovándose!
Otro.
Glaciares fundiéndose ante mí en Groenlandia, y yo sintiendo que ahí se fundían secretos almacenados por milenios... ¡Qué escalofrío de que no sabemos nada de nada!
Otro.
Caminaba por hielos siberianos y vi un búho blanco. Él y yo solos en la nada blanca. Sus ojos negros miraban a distancia. Ni se inmutó al pasar a su lado. Horas después, a dos kilómetros (se camina lento en la nieve), otro búho. Miraba en sentido contrario. ¡Estaban comunicándose a enorme distancia con imperceptibles movimientos de pupila! ¿Qué cosita rara fui yo para ellos?
Búhos, tortugas... También las personas le habrán enseñado algo, ¿no?
Sí: conociendo a otras gentes he entendido que quienes no tienen alfabeto, escritura, ciencia, dinero, iglesia... no los necesitan.
¿Qué viaje prepara ahora?
Con este barco, el Pangaea,durante cuatro años recorreré todos los mares con rutas por todos los continentes, con grupos de jóvenes de 13 a 20 años.
¿Para enseñarles qué?
Vivirán las maravillas palpitantes del planeta y su equilibrio delicado, y podrán contarlo en sus casas, en sus ciudades, en sus países… Quiero que aprecien lo que aún tenemos, que estos jóvenes exploradores sean los maestros de generaciones venideras.